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Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) 
 

LAS CIUDADES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD DEL ÁREA IBEROAMERICANA: ENTRE LA PROTECCIÓN Y EL DESARROLLO


D. Jorge Benavides Solís

(España)

CONTENIDO:

1.      La protección del Patrimonio de la Humanidad

2.      La protección de las ciudades

3.      Magnitud y diversidad de las ciudades Patrimonio de la Humanidad

4.      Proteger, conservar, gestionar.

5.      El comportamiento de la práctica.

6.      En conclusión

7.      Sugerencias.          

Sinopsis: La ponencia, a partir de los antecedentes que dieron origen a la protección del Patrimonio Cultural de la Humanidad, hace una detenida reflexión sobre la importancia de las ciudades declaradas como tales, sobre su distribución geográfica/cultural y acerca de los resultados obtenidos a raíz de su protección. Matiza sobre los alcances de la protección, de la conservación y de la gestión y al final presenta algunas sugerencias para mejorar la situación analizada.

 

1.      LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Para empezar: no solamente es bueno recordar sino también hacer memoria:

La primera campaña internacional que hizo la UNESCO para la protección del Patrimonio Cultural se inició a raíz de la solicitud de los gobiernos de Egipto y Sudán, al conocer los efectos previsibles de la construcción de la represa de Asuán. Fue la oportunidad que hizo posible constatar la coincidencia de objetivos tanto estatales, como no gubernamentales e institucionales; de la Unión Mundial para la Naturaleza (patrimonio natural) y del ICOMOS (patrimonio cultural). En estas circunstancias, coincidió la convocatoria de la Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (1972) de la cual se desprendió la Convención sobre el Patrimonio de la Humanidad de 16 de noviembre de 1972 para cuya gestión se conformó el sistema internacional de protección del Patrimonio con valor excepcional, en vigor a partir de 1975 gracias a la ratificación de veinte estados. Actualmente suman un total de 163 estados

Una vez identificado, estudiado y reconocido el valor excepcional y universal del Patrimonio, se inicia el proceso para concretarlo en una lista que vendría a entenderse como una referencia material, no de las historias nacionales sino de la historia del ser humano en toda su capacidad, riqueza y diversidad. A partir de entonces, la responsabilidad de su protección y la garantía de su buena conservación aparece compartida entre los Estados y la UNESCO. Ésta tendrá, entonces, la responsabilidad de coordinar y canalizar la cooperación internacional y los Estados, entre otras cosas[1]: primero, incluir la protección del Patrimonio en sus planes de desarrollo con toda su dimensión social; y, segundo, realizar su investigación y estudio bajo la responsabilidad de agentes especializados. Para facilitar esto último, la UNESCO ha auspiciado la conformación de centros nacionales, regionales e internacionales, por ejemplo, del ICCROM en Roma y del Centro de la Habana, entre otros.

La Convención se lleva a la práctica a través de dos instrumentos y de una organización determinada:

a- La lista (inventario, inscripción) del Patrimonio de la Humanidad

b- El fondo del Patrimonio de la Humanidad.

-         "Cada dos años los Estados que han ratificado la Convención se reúnen para elegir siete de los veintiún estados Miembros del Comité del Patrimonio de la Humanidad, los que a su vez se reúnen una vez al año[2].

-         La Mesa del Comité, integrada por su presidente, el relator y cinco vicepresidentes se reúne dos veces al año para preparar las sesiones del Comité.

-         El Comité cuenta con el apoyo de los órganos consultivos: El ICOMOS (patrimonio cultural) la UICN (patrimonio natural), el ICCROM (formación) y el Secretariado de la UNESCO (Centro del Patrimonio de la Humanidad)"[3]

La tramitación para que un Bien llegue a incluirse en la lista del Patrimonio de la Humanidad está detallada en una guía preparada por el Comité[4] en la que, tomando en cuenta las definiciones de la Convención, se clasifican los Bienes y se indican los parámetros para su valoración[5].

Según los artículos 1 y 2 de la Convención, "se considerará patrimonio cultural: los monumentos, los conjuntos y los lugares y patrimonio natural: los monumentos, las formaciones geológicas y fisiográficas y los lugares". El Comité, amplía un poco más dicha clasificación: conjuntos, ciudades muertas, ciudades históricas vivas, ciudades nuevas del siglo XX, ciudades típicas, ciudades de ejemplar carácter evolutivo, centros históricos, barrios y sectores históricos.

Este es el marco dentro del cual se encuentran las ciudades Patrimonio de la Humanidad cuya ubicación (en todos los continentes), antigüedad (desde Rodas a Brasilia), historia, tamaño (desde Sacramento -286 manzanas- a Roma)  y caracterización (todas las tipologías existentes: físicas, funcionales y culturales) gracias a su enorme diversidad consubstancial al hombre, constituye su mayor riqueza y a la vez un verdadero reto para su gestión que debe tener presente siempre la responsabilidad de reconstruir con meticulosidad extraordinaria una cadena virtual representativa de la historia del ser humano (Patrimonio de la Humanidad) con eslabones de diferentes y sutiles características (Patrimonio de las naciones). Bajo esta motivación, el Patrimonio de la Humanidad está llamado a constituir la más alta expresión de respeto, comprensión y paz.

 

2.      LA PROTECCIÓN DE LAS CIUDADES

Tal es la importancia de los asentamientos urbanos en Occidente que sería posible escribir una buena historia general basándose en las ciudades. En otras partes del mundo, no. Childe puso la primera base cuando habló de la revolución urbana asociada a la agricultura, condición que facilitó el sedentarismo, sin el cual no habría sido posible la acumulación, con frecuencia, ininterrumpida de testimonios materiales sobre un mismo sitio, desde hace más de tres mil años.

Pero el valor de la ciudad incluso en caso de estar "muerta" (testimonio arqueológico), no radica solamente en su expresión física, estética, artística sino en lo que ella representa. La ciudad en sí misma es un producto cultural: -contenedor y contenido- en toda la dimensión de su significado, suma material de la creación artística, del urbanismo, de la arquitectura, del arte, de la música y también de la gastronomía, de la tradición oral, de la forma de relacionarse con los demás y con el medio, de hablar, de festejar, de celebrar.

Proteger la ciudad, sea cualquiera su ubicación o tamaño (y más si es Patrimonio de la Humanidad), por lo tanto, obliga a la protección tanto del soporte físico como de los bienes (testimonios) humanos depositados incesantemente sobre él por la sociedad.

Según el diccionario proteger significa "amparar, favorecer, defender; resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima". La decisión de proteger un Bien Cultural, pues, obedece al reconocimiento explícito de la existencia de un peligro. Saber de dónde proviene éste, cuál es su naturaleza, cuál su comportamiento, etc, y. por obvias razones, debería ser el primer paso obligado  (aunque generalmente no lo es) para la protección.

Dentro del ámbito administrativo, para proteger es indispensable el reconocimiento legal específico del Bien a proteger. La protección, entendida así, solamente puede convertirse en una simple sucesión de actos administrativo/legales pasivos, de diferente jerarquía y naturaleza (Convención/internacional, Ley/nacional, autonómica, Ordenanza/local, Normativa/técnica), a través de lo cual se afirma el reconocimiento social.

Por el contrario, la protección también puede ser entendida como la plataforma necesaria desde donde gestionar el Patrimonio con el fin de impedir cualquier tipo de intervención que vaya en contra de su integridad y de su conservación. En pocas palabras: la protección de un asentamiento urbano de valor universal: contenedor (materia) y contenido (cultura, sociedad), no será posible sin una gestión decidida, eficiente, democrática y transparente[6]; o sin una política clara que haga posible la responsabilidad compartida entre el sector gubernamental y aquel no gubernamental, entre el Estado y la "sociedad civil"; o, desde luego, sin un buen planeamiento.

 

3. MAGNITUD Y DIVERSIDAD DE LAS CIUDADES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Las 181 ciudades (mejor diría yo, asentamientos urbanos) que hasta el momento constituyen el Patrimonio de la Humanidad se encuentran ubicadas en todos los continentes, en 71 países de los 163 que han firmado la Convención[7]. Su variedad es extraordinaria, como en sí misma es la cultura a la que pertenecen (budista, musulmana, cristiana, judía, animista, inca, maya, etc.). En 1978, las dos primeras ciudades reconocidas como Patrimonio de la Humanidad fueron Quito y Cracovia. Actualmente se localizan así:

 

CIUDADES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD. RESUMEN

GRUPO          nº de ciudades:       %         nº de países      %

Europa

101

55.8

32

45.0

Sudamérica

31

17,1

12

16.9

Árabe/musulmán

20

11.0

8

11.2

Asia

19

10,5

11

15.5

África Sub Sahariana

6

3.3

5

7.0

Norte América

3

1,7

2

2.8

Palestina/Israel

1

0.6

1

1.4

Total

181

100

71

100

El cuadro resumen nos permite adelantar algunas constataciones en referencia a cómo se está gestionando la Convención cuyo objetivo es elaborar la Lista del Patrimonio de la Humanidad:

-         Las regiones del mundo han sido identificadas solamente con un criterio operativo. Dentro del ámbito cultural, en relación con la gestión del Patrimonio de la Humanidad sería indispensable superar la anacrónica regionalización adoptada por la UNESCO en el documento WHC.96/CIBF201/UBF.6[8].

-         Europa es la región del mundo que más ciudades Patrimonio de la Humanidad tiene: 101 ciudades repartidas en 32 países dentro de los que se encuentra uno tan pequeño en población y extensión como Luxemburgo y otro tan grande como Rusia y en los que existen numerosos idiomas oficiales de diferentes raíces: eslava, germánica, latina, báltica, latina, helénica, etc. Participa del 55% del total de las ciudades protegidas.

-         Esta preponderancia del patrimonio europeo podría interpretarse como: a) la indudable tendencia eurocéntrica del Comité del Patrimonio de la Humanidad; b) la existencia de numerosos núcleos urbanos como característica distintiva de "occidente"; c) la confluencia de varios motivos: la voluntad política de los gobiernos, la existencia de un sistema administrativo idóneo para asumir la responsabilidad de la protección proteger el patrimonio de valor excepcional y la disponibilidad de recursos económicos para llevarla a cabo.

-         En el otro extremo, tomando en cuenta la antigüedad, el tamaño geográfico, de la población, la  fuerte caracterización y la densidad cultural que se encuentra en Asia, sus 19 ciudades que constan como Patrimonio de la Humanidad no resumen ni representan de manera adecuada su enorme contribución a la cultura universal. Esta situación podría atribuirse: a la falta de iniciativa de los gobiernos, a la carencia o a la insuficiencia de un sistema administrativo-legal y a la escasez de recursos técnicos y económicos.

-         La inscripción como Patrimonio de la Humanidad de apenas seis ciudades del África subsahariana, de manera similar a la situación anterior debería ser superada.

-         Según UNESCO, 31ciudades repartidas en 12 países, se encuentran en América no sajona. Puerto Rico también debería estar en este grupo. Seis tienen vínculos con Portugal; todas las demás, con España. Representan una quinta parte de todas las ciudades Patrimonio de la Humanidad y por sus similares características físicas y culturales, pueden considerarse un grupo con factores de homogeneidad. Una unidad cultural con mucha diversidad.  México tiene 9 ciudades y Brasil 6.

 

3. PROTEGER, CONSERVAR, GESTIONAR.

La inclusión de un Bien o sea, de una ciudad, en el inventario del Patrimonio de la Humanidad es una mera identificación por la cual se reconoce su valor excepcional que hace posible su protección institucionalizada (legal) pero que no garantiza su automática conservación, ni siquiera su correcta y responsable gestión.

La protección por su misma esencia, no es un objetivo finalista. Es apenas un paso intermedio; si se prefiere, un medio para facilitar la conservación del Bien. Pero a su vez, ésta, la conservación solamente constituye un matiz dentro del amplio espectro de posibilidades dirigidas a conseguir la perdurabilidad vital de todas las características excepcionales del Bien (singularidad, universalidad, autenticidad) entendido como contenedor (dimensión física) y continente (patrimonio intangible).

¿Y cómo conseguir que la protección sea  real y efectiva?.

La respuesta no es fácil. Tiene múltiples expresiones. Lógicamente, guarda relación con la calidad, naturaleza y origen del peligro que origina la protección legal. En situación de normalidad, ésta no es indispensable. Es más: con frecuencia, precisamente por su ausencia, los Bienes se han conservado, han perdurado (Centro Histórico de Quito) y paradójicamente a raíz de su protección han aumentado el riesgo debido a la especulación inmobiliaria, siempre lista a convertir el reconocimiento legal del valor social añadido (cultura) en factor de beneficio financiero (también Quito es un ejemplo representativo).

Además, la respuesta depende del ámbito en dónde se gesta: técnico o político. Uno y otro, de manera aislada han agotado sus posibilidades. El primero, en su momento llegó a garantizar su bondad a través de la extensión y de la profundidad de los estudios. La multidisciplinariedad hacía referencia a la primera; a la segunda: la meticulosa recopilación de información que luego se la desperdiciaba.

La opción políticoadministrativa para garantizar la perdurabilidad vital de los centros históricos, en el mayor número de casos, carece de credibilidad y de sustento real.

En esta situación, actualmente se cree que ya no es adecuado insistir sólo en un buen planeamiento; que, por otra parte es indispensable, es decir, en una buena propuesta técnica que tome en consideración las posibilidades reales del entorno político, administrativo y financiero. Se proclama que la clave radica en la gestión, o sea, en una pragmática y eficiente utilización de los instrumentos técnicos para que "lo público" se encuentre en condiciones óptimas para "negociar" con "lo privado", a fin de eliminar las asperezas producidas por la oposición de intereses, es decir, lo recomendable y oportuno es negociar con el fin de asegurar lo posible a costa de lo óptimo.

Desde luego, la gestión no puede prescindir del planeamiento pero eso sí, siempre y cuando esté sustentado en principios: sistémicos (retroalimentación), de versatilidad estratégica (de rentabilidad, de resultados inmediatos, de metas cuantificables) y en referencia al Patrimonio de la Humanidad, de Cultura. Que tome en cuenta no solamente el contenedor físico sino al hombre, que lo ha estado enriqueciendo y singularizando con lo mejor de la sociedad, durante siglos.

 

4. LA GESTIÓN DE LAS CIUDADES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Parte de la gestión de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad se deriva de la Convención Internacional de 1972. Esta es competencia de la UNESCO de la cual, valga la oportunidad decirlo, no quiere salirse porque de manera incomprensible considera de hecho que la mera protección pasiva (legal) es un fin en sí mismo, es decir, que su responsabilidad se limita a la conformación de la Lista del Patrimonio de la Humanidad.

Con frecuencia, desde todas partes del mundo se hacen llegar al Comité Mundial, las denuncias por las agresiones al Patrimonio Mundial, sin ningún resultado[i].  Quizá por esta razón, a su sombra ha surgido la Organización de las Ciudades Patrimonio Mundial (OCPM), constituida por los Alcaldes de dichas ciudades y asesorada por un equipo de geógrafos de la Universidad de Laval (Québec). Se dedica también a "perfeccionar su modo de gestión con arreglo a las exigencias particulares atribuibles a la presencia de sitios inscritos por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial.

Según se dice, sus principales objetivos son:

- Contribuir a la aplicación de la Convención

- Fomentar la cooperación y el intercambio de información y de conocimientos entre todas las ciudades históricas del mundo, todo ello en estrecha colaboración con las demás organizaciones que tienen objetivos análogos.

- En colaboración con los organismos especializados, adaptar mejor las investigaciones de los especialistas y expertos a las necesidades de las prácticas de gestión local;

- Lograr que la comunidad internacional deje de considerar objetivos militares durante los actos bélicos a las Ciudades Patrimonio de la Humanidad

En octubre de este año, en Puebla, esta Organización realizará su Sexto Coloquio[9]. Entre sus productos consta una guía de gestión y una base de datos generales que pueden ser consultados en internet: www.ovpm.org. La primera tiene cuatro apartados: naturaleza de las ciudades históricas, las ciudades Patrimonio de la Humanidad, la conservación  y el desarrollo. La base de datos reproduce aquellos que constan en el expediente de inscripción de todas las ciudades, publicados también por la editorial Planeta de Barcelona. Nada se dice con respecto a los habitantes de las ciudades, a su forma de entender la vida, de relacionarse, de organizarse para producir, de festejar, de celebrar y conmemorar.

Por su parte, la UNESCO con el absoluto cuidado de no salirse del ámbito pasivo de la protección institucional, ha reunido en dos ocasiones[10] a varios expertos con el fin de redactar un documento acerca de los indicadores para la evaluación de las Ciudades Iberoamericanas Patrimonio de la Humanidad. El IAPH ha publicado sus resultados[11]. Sólo se ha conseguido identificar los criterios más generales (temáticos), pero no los indicadores propiamente dichos (operativos). Un reto interesante, necesario, útil pero de difícil resolución con la metodología escogida. Más todavía si se toma en cuenta la enorme variedad y heterogeneidad del universo de estudio incluso al interior de posibles agrupaciones: factores físicos, ambientales, sociales, niveles de desarrollo, calidad del planeamiento, instrumentos legales, organización administrativa, grado de organización, actualidad, calidad y variedad de los sistemas nacionales de estadísticas, tamaño, grado de complejidad, cultura, etc. La única relación posible entre Granada y Potosí es que las dos constan en la Lista del Patrimonio de la Humanidad. No será imposible encontrar indicadores comunes (objetividad cuantificable) para evaluar (relatividad subjetiva) la evolución de las dos. Será difícil.

Quizá más fácil e inmediato sea:

a)      Redactar una especie de "Pliego de condiciones técnicas o Términos de referencia" para redactar el planeamiento de protección (tomando con pinzas el matiz de estratégico), incorporando aspectos que no pueden derivarse únicamente de las Leyes del Suelo.

b)      Un manual de gestión, ampliando y matizando el contenido previsto por la OVPM dentro del cual cabrían aquellos indicadores para el seguimiento. Indicadores entendidos con similar alcance y utilidad a los utilizados en el ámbito de la economía y de las finanzas pero con mayor sutileza.

c)      Preparar un manual de planeamiento para los Centros Históricos y una colección de libros técnicos de consulta que impulsen el paso de la protección lírica a la protección técnica.

Hasta aquí hemos preferido comentar la gestión en el ámbito de la responsabilidad internacional de una organización gubernamental como la UNESCO.

 

5. EL COMPORTAMIENTO DE LA PRÁCTICA.

Los resultados de las 181 experiencias locales de ciudades Patrimonio de la Humanidad, no se conocen y, si se pudiera tener noticia de todas ellas, sería fácil constatar únicamente la común presencia de agentes internos y externos del deterioro; de ahí que, solamente cabe la posibilidad de estudiar algunos casos cuyos resultados se han descrito en los frecuentes seminarios, encuentros y jornadas internacionales.

Curiosamente, sólo de manera excepcional se conocen ejemplos de gestión propiamente dicha, es decir de las "diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera", en este caso a la protección y conservación activa de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad. En general son casos cuya gestión de protección urbana se encuentran asociados a la administración municipal tradicional o al turismo: Quito, Habana, Cartagena, Cuzco, Santo Domingo, Colonia, Granada, Córdoba, tal como ya desde 1967 la Carta de Quito recomendaba que se hiciera en referencia a todo el Patrimonio Cultural.

La gestión asociada al turismo, de las ciudades históricas no es como aparece, ahora: una novedad o una innovación. Simplemente es la consecuencia obvia de la "sociedad red" (protagonismo de la tecnología, nuevo sistema de producción, globalización; aumento de la población de mayor edad y de las horas de ocio en los países ricos). Es la lógica respuesta dirigida a satisfacer una demanda cada vez más importante.

En teoría, una excelente alternativa. En la práctica, el peligro de introducir un factor más, por añadidura externo, extraño a la razón de las ciudades históricas, nunca hechas para el turista sino para el vecino, para el residente. Un desafío, una realidad que todos nosotros deberíamos colaborar para convertirlo en un beneficio.

A la sombra común del turismo pues, las tensiones y paradojas que en general sufren los centros históricos (más todavía si son Patrimonio de la Humanidad) llaman la atención y con frecuencia desbordan las capacidades de acogida del turismo, las previsiones y los mecanismos de control (Valle del Katmandú). Basta pensar en los peligros mortales de inminente realización en Colonia (Puente desde Buenos Aires y nuevo muelle) y en Macchupicchu (teleférico)[12], tal como conocen todos los organismos internacionales (gubernamentales y no gubernamentales) incluidos la UNESCO, el Comité del Patrimonio de la Humanidad, el ICOMOS, etc.

La solución recomendada frente a este tipo de constataciones siempre tiene matiz salomónico: es cuestión de prever buenos instrumentos de planeamiento y de gestión. En teoría es cierto. Pero la casuística de la práctica no imprime optimismo. Eso de ninguna manera obliga a asumir estas circunstancias con fatalismo o negatividad. Como primer paso quizá resulte oportuno incorporar el componente urbanístico a la planificación turística y no al revés. Dicho de otro modo: discriminar severamente las demandas turísticas antes de incorporarlas al ámbito del planeamiento urbanístico y, todavía más claro: procurar que los servicios turísticos resulten complementarios al vecino y no al revés como podemos observar por ejemplo en el Barrio Santa Cruz de Sevilla, que deslinda con un Conjunto, pero no es parte de una ciudad Patrimonio de la Humanidad, debido a la indiferencia del Ayuntamiento. Los pocos vecinos que allí viven, se resisten a ser expulsados por la invasión turística, pero paradójicamente se sienten cada vez menos estimulados a continuar en el barrio debido a la disminución de viviendas y de niños. Los pocos que quedan tienen prohibido jugar como toda la vida, en los espacios públicos porque ahora sirven para llenarlos de mesas para los turistas.

No se olvide: gracias al uso residencial los centros históricos se han conservado. Al contrario, en cuanto se vacían, comienzan a deteriorarse o al menos resulta una difícil carga de sobrellevar (Cáceres). En las ciudades históricas, el cambio de uso residencial al exclusivo uso de servicios, desde el punto de vista cultural, es un tipo especial de deterioro. Deterioro no de la materialidad sino de la substancia, del contenido.

Los 200.000 habitantes del recinto amurallado de Córdoba han quedado reducidos a la quinta parte. Miles de casas, palacios y otros inmuebles catalogados se encuentran en ruinas en todas las ciudades Patrimonio de la Humanidad, en las hispanoamericanas debido a la terciarización, en las españolas, a la especulación inmobiliaria; en las cubanas, a la escasez de recursos financieros; en las demás, debido a la combinación explosiva de las dos.

La gestión entendida dentro de este ámbito real, va más allá de la simple e incluso eficiente aplicación o utilización de instrumentos (operativos), técnicos (planeamiento), legales (protección pasiva) y mecanismos (funcionales). Tiene vinculaciones directas con lo ideológico y con lo político/electoral. Se ubica en diversos planos: gubernamental y no gubernamental, internacional, nacional y local. Tiene posibilidad de conseguir resultados positivos si utiliza la actual gama de instrumentos de todos los tipos.

Su eficacia resulta de fácil valoración cuantificable en tanto relacionada con la economía, con el dinero, con los estándares. No así en el ámbito de la protección cultural, por cuanto hace referencia al valor social añadido, a las cualidades, a las calidades, a la contabilidad social y humana.

 

6. EN CONCLUSIÓN

La experiencia en la gestión, después de los veinte años de la distinción simbólica otorgada a las Ciudades Patrimonio de la Humanidad no ha dejado beneficios tangibles. Las ciudades españolas, por ejemplo, ni siquiera han adoptado en la señalización el símbolo de reconocimiento como tales y su planeamiento no han incorporado ninguna novedad.

En la práctica la declaración no ha servido para adoptar e implantar mejores mecanismos de control. A los ejemplos aludidos se podrían añadir muchos más en todas partes del mundo: Nepal, Split, Angra, etc.

Solamente en el caso de Quito, debido a la inscripción como Patrimonio de la Humanidad y a su condición de capital del Ecuador, gracias a la iniciativa de un legislador, ha servido para que se destinaran tres millones de dólares al año para la "rehabilitación del centro histórico" y se creara un sistema propio de gestión en el que participa una Fundación Municipal, el Departamento Técnico del municipio y una entidad que administra el dinero. Sin embargo de la enorme inversión y del aceptable planeamiento, no ha mejorado sus condiciones ambientales: el deterioro de la edificación civil no se ha detenido, la venta ambulante ha saturado todos los espacios públicos y los servicios públicos tampoco han mejorado. El vecino sigue sin disponer de un cauce a través del cual participar y compartir responsabilidades en la defensa de la ciudad. Y ésta, cada vez es menos suya y más peligrosa.

En otros lugares del mundo, según la información disponible, la declaración como Patrimonio de la Humanidad ni siquiera ha servido para que se hiciera un planeamiento elemental.

Bajo este panorama parece que debería construirse ya una clara identidad del conjunto y de cada una de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Del conjunto, como un testimonio único y a la vez variado del ser humano y por lo tanto, como referente de solidaridad, tolerancia y paz. De cada una de ellas como excepcional manifestación regional o local de ese testimonio acumulado en miles de años por el hombre en todas partes del mundo.

Pero dicha tarea, así como la protección y conservación debería asumirse como una responsabilidad compartida por todos los sectores organizados gubernamentales y no gubernamentales, públicos y privados.

 

9. LAS SUGERENCIAS

Al tenor de lo dicho, esta reunión resulta oportuna y útil; sobre todo, porque se ha propuesto tomar iniciativas. El subcomité de las ciudades históricas del ICOMOS es un buen principio. Pero será necesario ir a más.  Para ello, en resumen, estas son mis sugerencias:

 

A la UNESCO y al Comité Mundial:

-     Elaborar cartas de riesgo de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad.

-         Dar información en internet sobre el seguimiento y el control a la situación real de las ciudades Patrimonio de la Humanidad.

-         Organizar un grupo de discusión en internet sobre las ciudades Iberoamericanas Patrimonio de la Humanidad.

-         Hacer más transparente su gestión.

 

Al ICOMOS

-         Elaboración de un pliego de condiciones técnicas para la redacción del planeamiento de las ciudades patrimonio de la Humanidad en Iberoamérica.

-         Elaborar un manual de planeamiento y una colección de libros técnicos.

-         Organizar cursos de especialización, de estancia y, realizar encuentros de intercambio profesional. Habría que contar con internet.

 

A los miembros del ICOMOS.

-         Superar la tradición de la elaboración de principios (cartas); de declaraciones, para trabajar no solamente en el ámbito de la lírica y el voluntarismo sino en el ámbito técnico, de la formación, del asesoramiento, de la innovación, de la transferencia de conocimientos y de la cooperación.

-         Manifestar el interés por la ciudades Patrimonio de la Humanidad pero sobre todo, dar su aporte a través de su participación en grupos de discusión, de trabajo, etc.

 

Y por último, que los hispanoamericanos, asumamos en castellano y sin intermediación la responsabilidad del control y del seguimiento técnico acerca del estado actual, de los procesos de alteración y del deterioro de nuestras ciudades. Esto debería hacernos pensar paralelamente en líneas concretas de trabajo y en encuentros periódicos con metas establecidas previamente.



[1] Artículos 4, 5 y 6

[2] El Comité está integrado por el Presidente, el Relator y cinco Vicepresidentes. Se reúnen dos veces al año para preparar las sesiones del Comité. Este cuenta con las Instituciones consultivas: el ICOMOS Y LA UICN, el ICCROM y del Centro del Patrimonio de la Humanidad (UNESCO).v

Los Alcaldes de todas las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, desde 1993 conforman la OCPM. Su Asamblea General que se reúne cada dos años. El Consejo de Administración, está constituido por 8 Alcaldes y se reúne al menos una vez al año. El Secretario General tiene su sede en Quebec. Existe una subsede en Guanajuato que no tiene su web en español

[3] Herman van Hooff (funcionario de la UNESCO): La Convención del Patrimonio Mundial. I Reunión de Expertos. Montevideo 1996

[4] Tal como consta en el apartado 5 del artículo 11 de la Convención.

[5] La guía original tiene versiones en inglés y francés: Orientations devant guider la mise en oeuvre de la Convention du patrimoine mundial. Ver término Patrimonio de la Humanidad en J. Benavides Solís: Diccionario Razonado de Bienes Culturales. Sevilla 1998

[6] Según un informe de la Secretaria Nacional del ICOMOS/España (Nov. 1999), parecería que la UNESCO, en referencia al Patrimonio Cultural de la Humanidad se caracterizan por la  opacidad de su gestión. Hay algunas preguntas sin respuesta se indica: ¿quién elige o contrata  a las personas que ocupan cargos administrativos del ICOMOS en París?. ¿Quién decide la lista de expertos que van a realizar las evaluaciones sobre los lugares propuestos Patrimonio de la Humanidad? (La opinión de los expertos llegados a Granada para evaluar los efectos de la sala de fiestas construida a pie de la Alambra fue desautorizada por el mismo Secretario General).

¿La UNESCO debe limitarse a cumplir la formalidad administrativa para la inscripción de un Bien en el Patrimonio de la Humanidad o, por el contrario, debe incorporar mecanismos relacionados directamente con la gestión, de tal forma que no sea posible la justificación de su indiferencia frente al deterioro de dicho Patrimonio?

[7] El Patrimonio de la Humanidad en abril de 2001 está constituido por 690 bienes: 138 naturales, 529 culturales y 23 mixtos, situados en 122 países.

[8] Ver término Región Cultural en J. Benavides Solís: Diccionario Razonado de Bienes Culturales. Sevilla 1998. También del mismo autor: Seminario sobre la Conservación del Patrimonio del siglo XX. México 1996

[9] El siguiente ha sido el orden de los coloquios: 1º en Québec, 1991. 2º en Fez, 1993. 3º en Bergen, 1995. 4º en Evora 1997. 5º en Santiago, 1999.

[10]  El primero se realizó en Uruguay, 1998. El 2º en España, 1999. El 3º debió realizarse en México (2000).

[11] IAPH: Indicadores para la evaluación del estado de conservación de Ciudades Históricas. Sevilla 1999.

[12] La oposición a este proyecto nosotros podemos manifestarla a través de  www.mpicchu.org



[i] El siguiente mensaje electrónico no es sino una de las numerosísimas pruebas al respecto:

 -----Mensaje original-----

De: Jorge Benavides Solís <bensolis@arrakis.es>
Para: Ramon Bonfil ICOMOS.MX; patrimonio humanidad; Miguel Angel Odriozola Guillot; María Luisa Suarez-Inclán Ducassi; María Arias ICOMOS AR; Manuel Gautier ICOMOS.DO; luxen@mail.interpac.be; José de Mesa ICOMOS.BO; ICOMOS.usa gustavo araoz; icomos mexicano; icomos ecuador; icomos centro de documentación; icomos canada; hernan crespo UNESCO; Guy Masson ICOMOS.CA; Dinu Bumbaru ICOMOS CA; Costa Rica ICOMOS.CR; Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio; centro información ICOMOS; Centro de Conservação

Fecha: martes 27 de julio de 1999 23:11
Asunto: EL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD EN PELIGRO

Cada día son mas frecuentes las noticias sobre el peligro inminente en el que se encuentra el Patrimonio de la Humanidad.

Lo curioso es que los atentados se conciben y se realizan desde las instituciones publicas:

1. Colonia Sacramento, Uruguay es un pueblito de menos de diez mil habitantes.

Con enorme significado histórico para los uruguayos.

Se encuentra frente a Buenos Aires desde donde cada fin de semana llegan más de cincuenta mil turistas.

El Ayuntamiento esta auspiciando el interés de una gran inversión para

construir un muelle que facilite el desembarco de las hordas turísticas en una estructura urbana sumamente frágil.

NO SE HACE NADA PARA PREVENIR.

2. Galápagos es el archipiélago en donde Darwin comprobó su teoría de la evolución de las especies. Hasta 1940 estaba deshabitado. La islas comenzaron a poblarse porque el gobierno ecuatoriano puso una cárcel.

En estos últimos años el crecimiento de la población desborda todas las previsiones y la presión de las empresas de turismo de alto standing es cada vez mas fuerte.

Antes se permitían 50000 turistas al año.

Ahora superan los quinientos mil.

El ecosistema solamente soporta la mitad.

Los políticos proclaman que más importante es satisfacer las necesidades de la gente que vive allí que la conservación del biosistema. La pesca no tiene ningún control

SERIA MEJOR PREVENIR.

3. Si usted ha estado en Iguazú recordara el hotel blanco que se destaca en medio de la selva como testimonio de un

gran atentado al sentido común.

SI SE PREVINO, NO SE HIZO CASO.

4. Dicen, dicen que una autopista dejara sin entorno a Mompox un hermosísimo puerto fluvial del río Magdalena.

SERIA MEJOR PREVENIR

5. Si usted recuerda, la Alambra se levanta en la cima de una colina cubierta de vegetación. El Ayuntamiento, la administración regional y la administración nacional permitieron la construcción de un enorme mamotreto destinado a sala de fiestas al pie de la colina.

Un atentado que llamó la atención al Secretario General de la UNESCO quien opinó que debería derribarse esa construcción

El Comité mundial mando expertos y estos, en contra de la opinión pública, el sentido común y la opinión Federico Mayor dijeron que se podía dejarlo si cambiaba el uso.

Este atentado todavía se mantiene en pie

EN LUGAR DE PREVENIR AHORA SE TIENE QUE LAMENTAR.

6. El parque nacional de Doñana, uno de los más importantes del mundo debido a su ubicación y características, hace un año fue afectado gravemente debido a la ruptura de una presa que tenia lodos radioactivos que desembocaron el río. Un escándalo que fue noticia en todo el mundo.

Al otro lado se quiere levantar un complejo turístico en más de mil hectáreas con el visto bueno del Ayuntamiento.

El inversor financió el plan para recalificar el suelo, para pasarlo de no urbanizable a urbano.

NADA SE HACE PARA PREVENIR.

7. Y lo último. Machu Picchu:

Acaban de empezar las obras para construir un teleférico entre las dos colinas en donde esta asentado uno de los testimonios urbanos de los incas más espectaculares.

En la página: www.mpicchu.org verá lo que sucede. Es infame. no le miento

 

QUE HACE EL COMITE MUNDIAL?

1. Mantener silencio.

No sabe, no contesta.

2. Hace reuniones para redactar indicadores.

 

QUÉ SE DEBERIA HACER

1. La UNESCO, urgentemente, preparar cartas de riesgo

2. Dar información en internet sobre el estado real en el que se encuentra el Patrimonio de la Humanidad.

3. El ICOMOS Trabajar alejado de las administraciones. Guardar distancia e independencia sobre el problema para merecer credibilidad.

4. Crear un grupo de discusión en internet.

5. Quienes nos interesamos por el Patrimonio de la Humanidad: manifestar su interés y preocupación, por el tema, a la UNESCO

 

www.esicomos.org