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Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) 
 

LOS ABASTECIMIENTOS HISTÓRICOS DE AGUA  EN TOLEDO:
EL CASO DEL ABASTECIMIENTO DE ÉPOCA ROMANA


Eduardo Arenillas Parra

(España)


Esta intervención es simplemente una llamada de atención hacia la protección de aquel tipo de Patrimonio construido que por diversas razones no se ve. La investigación que varios autores han realizado sobre el Patrimonio del período romano de Toledo puede ser conocida a través de la bibliografía indicada al final de ésta información. Esto es sólo un pequeño resumen de las obras que al final se citan, y, como he dicho, una llamada de atención urgente para intentar que el Patrimonio Cultural, que se está destruyendo rápidamente, deje de destruirse.


La conservación del Patrimonio Cultural construido se centra, normalmente, en los grandes edificios civiles o religiosos: palacios, catedrales o grandes acueductos, despreciando las casas de habitación comunes, y mucho más aquel patrimonio que queda fuera del Centro Histórico o está bajo tierra. Pero el agua, y todas aquellas construcciones que permiten que el agua llegue, se distribuya y vuelva a salir de los núcleos de población, son fundamentales no sólo para conocer su historia sino también para su correcta conservación.

      Continuamente, y tanto por desconocimiento como debido a la dejadez y a la especulación, se destruyen antiguas obras de almacenamiento (aljibes), abastecimiento y de drenaje de los núcleos habitados. Toledo, ciudad celtíbera, romana, visigoda romanizada, musulmana, musulmana taifa y cristiana, ha utilizado el agua para su abastecimiento. Pero al no ser ese agua ni de calidad, ni suficiente para toda la población, ha tenido que ser traída de fuera del peñón en el que la ciudad se asienta. Cada civilización que ha pasado por Toledo ha utilizado los conocimientos de la anterior; si bien es cierto que ha habido períodos de olvido. Roma como gran conquistadora de su época, arrasó las civilizaciones de la península ibérica; y aportó nuevos conocimientos técnicos. Realizó grandes obras de ingeniería para asentar su poder y conseguir la admiración de las poblaciones vencidas. Tal vez éste sea el caso de la construcción de la gran presa y abastecimiento de agua para la ciudad de Toledo.

      La presa y el abastecimiento romano de agua a la parte alta de Toledo es una  obra de gran importancia para la historia de la tecnología hidráulica y de la ingeniería; tan importante como otras tres obras similares romanas encontradas en España: la presa de Almonacid de la Cuba, en Aragón, y las presas de Proserpina y de Cornalvo en Mérida.

A pesar de estar algunas de las construcciones civiles más importantes como el circo, el anfiteatro o algunas termas fuera de la peña de Toledo, en la parte baja, los romanos deciden subir también el agua hasta el lugar más alta de Toledo, parte de cuyo núcleo urbano histórico se eleva a noventa metros sobre el río Tajo. Los ingenieros romanos tuvieron que buscar un lugar desde el que consiguieran elevar el agua a esa altura y que a su vez no estuviese excesivamente lejos de la ciudad, ya que para elevar el agua desde el río Guadarrama o desde el propio río Tajo, con mucho más caudal que el Guajaraz, hubiesen tenido que realizar un canal de muchos kilómetros; motivo por el cual y  finalmente deciden llevar el agua desde dicho pequeño río, afluente de la margen izquierda del Tajo, que lleva poca agua pero que se encuentra a pocos kilómetros de distancia y permite, salvando una distancia de 8 km en línea recta y desde una cota suficiente, hacer que el agua suba a la parte alta de Toledo.

Del período romano se sabe que el clima era algo más cálido y menos lluvioso, por lo que tuvieron que tener en cuenta que el río Guajaraz no llevaba mucho caudal, sobre todo en épocas de sequía. El mayor número de grandes presas del Imperio  Romano se realizan en Oriente próximo, Norte de África, Hispania y Sur de las Galias, donde eran necesarios embalses de regulación; no así en las zonas húmedas y lluviosas del Imperio en donde sólo eran necesarias las obras de derivación de los grandes corrientes fluviales.

Los romanos, para el caso de Toledo, debieron comprobar que el caudal del Guajaraz era escaso; e hicieron una presa de derivación, en el actualmente llamado arroyo de San Martín de la Montiña, que aportase más agua a la presa llamada actualmente de Alcantarilla; para ello construyeron un azud de derivación y un canal alimentador hasta el embalse. Desde éste se tuvo que construir un canal de unos 40 km que llevaba las aguas a Toledo.

La cota de la presa superaba en 170 m la parte alta del núcleo urbano, no habiendo de esta forma ningún problema para que el agua traída llegase a la parte más alta de la ciudad. Pero también los ingenieros romanos tuvieron que resolver el paso del río Tajo; y lo hicieron con un gran sifón apoyado en un puente (venter).

Todas éstas obras debieron arruinarse en el propio período romano o poco después. Sólo, que se conozca hasta ahora, hubo un intento de reconstrucción en época de Carlos I que no llegó a realizarse.

De las ruinas -conocidas por los musulmanes como Alcántara, seguramente al confundirlas con un puente, o por los cristianos como La Alcantarilla o los Paredones de la dehesa de la Alcantarilla-  habla por primera vez, en época más reciente, en 1905 el Conde de Cedillo en su Catálogo Monumental de la Provincia de Toledo.

Después se han realizado diversos estudios e investigaciones, que deberán ser todavía completados. Pero hasta finales del siglo XVIII se desconocían las características generales de la obra.

La presa tiene unos 20 metros de altura en su punto más alto y una longitud de alrededor de 800 m. Se conserva un tramo de unos 150 m en la margen derecha y otro similar en la izquierda con un tramo derruido de unos 200 m entre ambas. La sección transversal de la presa lo forma un gran terraplén de tierras con una pantalla de fábrica aguas arriba. La pantalla está formada por un núcleo de calicanto (opus caementicum) de unos 60 cm de espesor, con abundancia de cal, y dispuesto entre dos muros de fábrica: el de aguas abajo de mampostería (opus incaertum) en su cara externa, que se va convirtiendo en calicanto hacia el interior, su espesor es de unos 90 cm pero con variaciones; el muro de aguas arriba es de calicanto grueso, con espesor variable que llega hasta el metro y medio. La cara exterior de éste muro estaba cubierta posiblemente en su totalidad por sillares (opus quadrata), de los que se conservan varias hiladas, de piedras bien labradas y correctamente colocadas, de 50 cm de altura, alrededor de 60 cm de espesor y de una longitud variable que a veces supera el metro. El espesor total de la presa es de tres metros en la coronación y de cuatro en la base de la parte más alta. Se trata, así pues, de una pantalla muy esbelta en relación con el espesor del terraplén. Podría considerarse en terminología actual, una presa de materiales sueltos con pantalla impermeable (el núcleo del opus caementicum). El problema de éste tipo de presas es que si el terraplén se moja; y al no ser en esa época la impermeabilización suficiente, al bajar el nivel del agua embalsada, la presa puede ceder, como pasó en éste caso, y se puede ver por el tramo central derruido hacia la parte del agua. Tanto en la presa de Proserpina en Mérida como en ésta de Toledo hay dos torres. Las dos de la de Alcantarilla están derruidas, pero en una de ellas se ve el origen del canal de conducción, canal que tenía un primer tramo de 25 km y que se situaba a la cota 680. El canal era de mampostería, revestida por el interior de mortero (opus signinum) y de dimensiones interiores de 46 cm de ancho por 38 cm de alto, por lo tanto con una capacidad útil de 100 l/s. A continuación hay otro tramo de unos 11 km y baja a 130 m de cota, lo que supone que tiene gran pendiente; baja de cota nuevamente otros 100 m, con cuatro torres espaciadas, situándose a la cota 550 aproximadamente. El sifón, que consistía en una serie de tuberías de plomo, bajaba sobre unos arcos y al estar a unos 40 metos sobre el cauce, viraba para pasar sobre el Tajo en un puente de tres arcos (venter), subiendo por la empinada ladera hasta un depósito terminal. Se pensó que dicho depósito era la llamada Cueva de Hércules. Pero (dado que dicho depósito tiene una capacidad de sólo 500 metros cúbicos y al faltarle más de 20 metros para estar a la cota necesaria para que pudiese permitir suministrar agua a toda la ciudad) se puede suponer que tiene que existe un depósito más grande y a una cota más alta, todavía por descubrir.

Sería muy importante, ahora que hay que presentar el informe periódico de la situación de los bienes declarados Patrimonio Mundial, incidir en la protección del patrimonio arqueológico de Toledo, en general, y en el romano, en particular, ya que se encuentran o bien importantes vestigios que todavía quedan o bien que están documentados o que habría que investigar, del período romano: las obras del abastecimiento de agua del que hablo aquí, el circo, el anfiteatro, termas, villas, etc.

Para terminar pienso que sería muy importante que una obra tan importante como la presa, el canal de abastecimiento, los restos del sifón y demás infraestructura de época romana, así como aljibes, pozos y fuentes de otras épocas sean incluidos en la declaración de Toledo Patrimonio Mundial.

 

 
Legislación internacional digna de mención:

"CARTA INTERNACIONAL PARA LA GESTIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO", adoptada por ICOMOS en 1990, que dice, entre otras cosas:

Introducción
Es un hecho ampliamente aceptado que el conocimiento y la comprensión de los orígenes y del desarrollo de las sociedades humanas revisten una importancia fundamental para toda la humanidad, ya que sirven para identificar sus raíces culturales y sociales. (....) Algunos elementos del patrimonio arqueológico forman parte de estructuras arquitectónicas y, en este caso, deben estar protegidos de acuerdo con los criterios relativos al patrimonio de ese género estipulados en la "Carta de Venecia. (...) La protección del patrimonio arqueológico debe basarse en una colaboración efectiva entre especialistas de múltiples y diversas disciplinas.

Artículo 1 1.
Definiciones e introducción

El "patrimonio arqueológico" (....) se refiere a (....) los vestigios abandonados de cualquier índole, tanto en la superficie, como enterrados, o bajo las aguas, así como el material relacionado con los mismos.




Bibliografía básica:

- "El sistema hidráulico romano de abastecimiento a Toledo".                            Fernando Aranda Gutiérrez, Jesús Carrobles Santos, José Luis Isabel Sánchez
ISBN : 84 - 87103 - 69 - 3

- "Historia del abastecimiento y usos del agua en la ciudad de Toledo"
José María Macías y Cristina Segura (Coordinadores)
ISBN : 84 - 921113 - 3 - X

 

www.esicomos.org