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Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) 
 

Acto de Clausura: Intervenciones


Alberto S. J. De Paula

Vicepresidente del Subcomité Regional de Ciudades y Poblaciones Históricas para el Área Iberoamericana 

(Argentina)

 

Este Seminario ha llegado a su tramo final, luego de habernos encontrado entre nosotros, y haber celebrado nuestro propio encuentro tangible e intangible con Toledo, ¡ciudad histórica por antonomasia!, y que es la expresión y la síntesis de las tres grandes corrientes espirituales de la humanidad. Agradezco en nombre de todos, las esmeradas atenciones recibidas de sus autoridades y vecinos, aquí representados por el Ilustrísimo Señor Alcalde, quien mucho nos honra con su presencia en esta breve ceremonia.

Nuestra reunión aquí, en Toledo, nos ha dado la oportunidad de constituir un nuevo espacio de trabajo: el Subcomité Regional de ciudades y Poblaciones Históricas para el Área Iberoamericana que -en el seno del ICOMOS y del Comité Internacional de Ciudades y Poblaciones Históricas-  nos posibilitará atender de manera específica la problemática de los centros históricos de nuestra propia área cultural común. Nuestro agradecimiento es, ante todo, al Comité Nacional Español del ICOMOS que, al asumir los roles de sede y de secretaría permanente del subcomité hace viable, en los hechos, su funcionamiento inmediato.

El acuerdo de todos ustedes, estimadísimos colegas, ha determinado que yo ocupe la vicepresidencia de este nuevo Subcomité, y esto es para mí un honor y un voto de confianza tan fuerte, que no puedo rehusar y que me comprometo a asumir con la máxima responsabilidad posible.

En verdad, creo en la comunidad cultural iberoamericana, dentro de su propia diversidad.

La vida de nuestros países ha tenido sus momentos de convergencia que, sin destruir las pluralidades heredadas, las ha encuadrado en un marco de identidad común, indestructible. Así como lo alcanzó en su día la Hispania romana, también lo han registrado las Américas, pues el llamado descubrimiento no se reduce al mero dato del hallazgo de un continente por hombres que procedían de otro. Hubo después un descubrimiento recíproco de todos los pueblos americanos entre sí, enriquecido por el encuentro con el mundo ibérico que también era plural. Así las Españas y las Indias, y el mundo lusitano con Portugal y Brasil, dieron entonces el origen a esta realidad innegable de nuestro presente, que proyectamos hacia el futuro de todos.

Debemos presentar ahora las conclusiones que son el fruto de este Seminario, para llevarlas con nosotros y diseminarlas, para que de su siembra germinen nuevos proyectos e inquietudes. Ellas están sobre esta mesa, y no son otras que las ideas aportadas por todos y cada uno de nosotros. La intensidad del trabajo de esta tarde, ha impedido lograr su articulación en un texto ordenado, con su encadenamiento lógico y su adecuada redacción. Confiamos tenerlo pronto para que esté al alcance de todos, mediante los recursos que la tecnología informática nos aporta, y que debemos aplicar en nuestros planes y trabajos según recomienda una de las conclusiones de este mismo Seminario.

Uno de los objetivos esenciales de este encuentro fue el análisis de las ciudades y poblaciones históricas de nuestra área, con relación a los documentos internacionales. En este aspecto, uno de los puntos en debate ha sido el análisis del concepto histórico, puesto como adjetivo de algunos centros urbanos; cuando se considera que todos son el resultado de un proceso generador y un desarrollo, que se verifican en el tiempo y en el espacio, y esto los hace a todos historiables.

Ese proceso es dinámico, como en todo organismo vivo. Las ciudades nunca son inertes. Una mirada sobre la historia urbana de nuestra propia área iberoamericana, permite descubrir no sólo ciudades que nacen y que mueren, sino también mutaciones notables que transforman organizaciones, funciones y morfologías urbanas, en todo o en parte.

Asentamientos iberos que bajan de las acrópolis a las llanuras, para configurar colonias romanas. Urbes hispano-romanas que desdibujan sus trazas y se transforman en ciudades árabes. Y, en mayor escala, todo el pensamiento platónico y aristotélico sobre la ciudad ideal, olvidado en Occidente pero preservado por la cultura árabe, y devuelto al conocimiento de la Europa latina por los traductores que formaban escuela en el Toledo islámico. Y luego, Santo Tomás de Aquino, Alfonso “el Sabio” y Fray Francisco Eximeniz entre otros, producen teorías y normativas urbanas, que iluminan el bajo medievo peninsular.

Esas mismas normas y esa cultura ordenadora del espacio, se proyectan al Caribe, desde donde Cortés las enlaza con formas y funciones del urbanismo mesoamericano, en su concepción de la nueva traza de Méjico, imitada y perfeccionada por Pizarro en la cuadrícula, hasta configurar a Lima como el nuevo prototipo urbanístico de la colonización hispanoamericana.

No hay duda: la ciudad es un producto de la historia y la historia es el eje troncal de la cultura.

Pero no confundamos. Saber histórico y patrimonio histórico son conceptos esencialmente diferentes. El primero es una memoria inmaterial y corresponde al conocimiento abstracto, que se nutre de fuentes diversas. El segundo es una realidad concreta, y está compuesto por elementos tangibles e intangibles, heredados del pasado, por medio de los cuales esa memoria se hace perceptible.

La historicidad abstracta de todos los centros históricos de la humanidad es, simplemente, el reconocimiento de esa calidad en las ciudades, porque ellas son los resultados de la obra colectiva de los pueblos, en el espacio y en el tiempo.

Una población concreta adjetivada como “histórica” es, en tanto, aquélla donde la memoria se expresa con mayor intensidad, por medio de los elementos materiales de su patrimonio o heredad cultural.

La historicidad de las ciudades, en general, es un hecho indudable y no requiere otra cosa que admitirlo. El patrimonio histórico, arquitectónico y urbano -en cambio- depende de nuestro cuidado permanente para su conservación, para no desvirtuarlo, para que su rol testimonial sea claro, y su mensaje llegue a todos con autenticidad. Es para lograr esto por lo que nos hemos reunido aquí, en Toledo, durante estos cuatro días.

En este marco conceptual y doctrinal, nuestro Seminario ha revisado el campo teórico y los resultados prácticos, con sus cumplimientos e incumplimientos. El análisis crítico nos ha hecho advertir la necesidad de avances conceptuales en el orden social, económico y político, en la gestión administrativa y técnica, y en algunos aspectos teóricos. Todo esto queda contenido en el documento final de conclusiones y recomendaciones.

Hemos notado la importancia del sistema educativo en el desarrollo, desde la niñez, de la sensibilidad para una buena comprensión del patrimonio cultural, así como para su correcta conservación y defensa, como elemento fundamental de las identidades culturales de los pueblos. Por eso entendemos conveniente que la enseñanza formal e informal, reglada y no reglada (escuelas y museos, colegios y universidades, asociaciones culturales de toda índole) incluyan en sus programas estos temas. Este camino es la mejor garantía de un futuro mejor, en una cuestión de tan alta importancia.

También percibimos la necesidad de una correcta administración de los recursos, sean éstos pocos, o sean muchos; siempre existe el peligro de utilizarlos mal y dañar lo que se quiere proteger, o bien por el contrario aprovecharlos bien y conseguir los mejores resultados posibles. Desde luego, esta segunda alternativa es la que anhelamos, porque el manejo de políticas responsables garantiza el futuro de esos elementos del pasado, que no son nuestros, porque pertenecen a las generaciones por venir.

Nuestro Subcomité para el Área Iberoamericana se ha comprometido a asumir la evaluación y el seguimiento tanto de propuestas para nuevos centros, como de los ya declarados parte del patrimonio de la humanidad. También el seguimiento de los convenios ya suscritos. Será, ello, con los respectivos comités nacionales del ICOMOS y de los gobiernos correspondientes.

Para activar el funcionamiento del Subcomité, existe el propósito de realizar -con la cooperación de todos- encuentros regionales por subáreas,:y un segundo Seminario, a celebrar en México.

Por último (y estoy seguro de que a todos agradará esta información) les anticipo que las Actas de este Primer Seminario se publicarán en breve, gracias al apoyo del Comité Español del ICOMOS y a la laboriosidad proverbial e infatigable de su Presidente, la doctora María Rosa Suárez-Inclán Ducassi.

Es a nuestra amiga María Rosa, a quien debemos en parte inmensa y esencial, la realidad de nuestro encuentro. A ella y a todos ustedes, no menos que al señor Alcalde de Toledo: ¡muchas… muchísimas gracias!

 

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