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| Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) |
CARTAGENA DE INDIAS: CIUDAD PRIMADA PATRIMONIALClaudia
Fadul (Colombia) INTRODUCCIÓN Cartagena
de Indias es en Colombia y en América una ciudad excepcional. Posee un
entorno fortificado, que corresponde hoy a su archifamoso Centro Histórico,
en el que sus murallas
se encuentran en un
ochenta por ciento completas y todo
un sistema fortificado en su bahía, la que añoraron nuestros
conquistadores y privilegiaron por sus especialísimas condiciones. Su
memoria cultural no sólo se basa en la presencia de un pasado heroico y
de unas construcciones magníficas; sino que ella es también una amalgama
de costumbres, lenguajes, espacios, imágenes, olores, colores y sabores.
Sin embargo lo que hoy permanece de
la memoria y se preserva ha
sobrevivido a incontables ataques culturales; y tanto o más fuertes que
los asaltos de piratas y bucaneros
en el pasado. El
concepto moderno de patrimonio cultural que compartimos en nuestra ciudad
es el resultado de un proceso que va unido al desarrollo de la
sociedad contemporánea, sus valores y necesidades. Hoy existe comunión
de entendimiento que en su sentido más amplio abarca todos los signos que
documenten las actividades y logros de los seres humanos a lo largo del
tiempo. Las
ciudades con fortificaciones
comparten entre sí muchos aspectos. Y uno de ellos es el destino común
que han tenido las murallas: su
demolición. Amparada, claro está, por la supuesta necesidad de un
desarrollo urbano, económico y de saneamiento. Por
fortuna en Cartagena la
preocupación por defender este patrimonio viene ya desde hace más de un
siglo atrás, cuando se impidió el derribo de sectores de murallas en
momentos en que no existía ley nacional o reglamento que le diera
protección, debido en parte
a la crisis económica por la que atravesaba la ciudad y a la labor
de la Sociedad de Mejoras Públicas
iniciada en el año de 1923. Hoy,
cuando muchas ciudades se lamentan por la pérdida de sus riquezas
patrimoniales, Cartagena de Indias, la heroica, que así fue llamada por
nuestro Libertador, trabaja en procura de la vinculación de las
fortificaciones a la vida urbana como elemento integrador a nivel social,
vial, cultural, recreaciones y
de su desarrollo económico. Antecedentes
Históricos. La
historia de las fortificaciones de Cartagena corre pareja con la de la
ciudad. Todos los hechos de su acontecer, durante tres siglos, dejaron su
marca en el complejo de fortificaciones. La
necesidad de defender la ciudad surgió poco tiempo después de su fundación,
por la situación estratégica del puerto que hacía posible el ingreso al
continente. Durante más de dos siglos se invirtieron sumas incalculables
de dinero, para convertirla en la primera plaza fuerte de América. La
conformación de la bahía, orientada longitudinalmente de norte a sur con
dos bocas de acceso, determinó la especial disposición de las
fortificaciones que se construyeron para defenderla. La factura de
murallas, baluartes y castillos es siempre un proceso complejo que, en
nuestro caso, duró casi trescientos años. El mar, los temporales y los
sucesivos ataques que sufrió la ciudad derribaron muchas veces esas
obras, que luego eran reconstruidas por otros ingenieros. Por otra parte,
el arte de la guerra evolucionó tanto en esos tres siglos, que en varias
ocasiones hubo que rediseñar o reforzar defensas que iban quedando
obsoletas. Aunque
las obras de demolición de las murallas fueron suspendidas a raíz de las
voces de protesta de grupos de ciudadanos
conscientes de su valor patrimonial, el desarrollo de la ciudad hizo
necesaria la articulación del Centro Histórico con los nuevos barrios
extramuros. Por esta razón fueron abiertas las nuevas puertas de
Balmaceda, Piñeres, Paz y Concordia, del Reducto, Baloco y San Francisco
Javier, que se sumaron a las 7 puertas del período colonial. También se
dio el caso lamentable de la ampliación del acceso por tierra a la ciudad
a costa de la destrucción del revellín y baluarte de la Media Luna cuya
permanencia de vestigios
mantiene dividida la opinión de nuestros historiadores y estudiosos. En
la actualidad, y a raíz de la sucesiva promulgación de leyes para la
protección del circuito amurallado y de las campañas emprendidas por
distintos organismos del orden nacional e internacional en pro de la
salvaguardia del patrimonio monumental, existe una conciencia colectiva
cada vez más difundida de la importancia de preservar el legado cultural
de las murallas y el conjunto urbano circundado por ellas. Dentro
del marco histórico de los estilos y diversas manifestaciones tipológicas
de las fortificaciones, en Cartagena de Indias podemos identificar en su
etapa de construcción cuatros
períodos o Escuelas que, sin lugar a dudas, corresponden a los órdenes
europeos pero con expresión propia, fruto de las circunstancias que se
dieron en el área del Caribe; y cuyo resultado formal y estratégico dio
origen a la famosa tesis sobre la existencia de una
ESCUELA DE FORTIFICACIÓN ABALUARTADA HISPANOAMERICANA, sustentada
por el historiador Juan Manuel Zapatero en el Trigésimo Sexto Congreso
Internacional de Americanistas realizado en Sevilla en 1966 y
dos períodos posteriores
que la adaptaron a las necesidades urbanas y sociales, caracterizándose
el último período por la implementación de leyes y normas para su
salvaguarda y protección, a saber:
Período
Fundacional:
Primeras
obras de defensa emplazadas luego de la fundación de la ciudad en 1533.
Período
Escuela Italiana o Renacentista:
1586 - 1630.
Período
Barroco
: 1630 - 1750.
Período
Neoclásico:
1750 - 1810 .
Período
Republicano:
1811-1899
Período
Moderno y Contemporáneo:
1900-2001 EVOLUCIÓN
LEGAL DE LA PROTECCIÓN
DEL PATRIMONIO En
el año de 1918, la Ley 48 declaró "material de la historia" a
los monumentos y fortalezas de la ciudad, preceptuando que no podrían ser
destruidos. Una de sus herramientas, se actualizó por virtud de la
expedición de la Ley 32 de 1924, que delega a la
Sociedad de Mejoras Públicas de Cartagena la custodia,
administración y restauración del Castillo de San Felipe de Barajas, la
cual había sido creada con ese objeto social. Cabe resaltar que esta
sociedad es pionera en Colombia en materia de participación activa
del sector privado mancomunado con el oficial en favor de los intereses de
la comunidad. Este
mismo criterio de protección de las murallas y de libertad para
intervenir en las construcciones persistió hasta llegar al año 1940,
cuando la Ley 5
declaró Monumento Nacional al sector antiguo de la ciudad dentro
del perímetro amurallado, dando como resultado que las obras realizadas
fueron una restitución con
copia de elementos de la tipología militar. Así
se continúa hasta el año 1959, cuando el Congreso de la República
expide la Ley 163, que integra la legislación existente y se constituye
desde entonces hasta nuestros días como el estatuto básico del
patrimonio cultural de la Nación. En ella "se declaran patrimonio
histórico y artístico nacional los monumentos, tumbas prehispánicas y
(además de los inmuebles coloniales) aquellos que estén vinculados a las
luchas por la Independencia y con el período inicial de la organización
de la República". Se declara monumento nacional al sector antiguo de
Cartagena. Como organismo de control, se integra el Consejo Nacional de
Monumentos. Luego se expide el
Decreto Nacional 264 de 1963, que puntualiza y amplía algunos de
los criterios contenidos en dicha norma. Normas Locales,
Estudios y Reglamentaciones Especificas En
el plano local, la carencia de reglamentaciones específicas perduró
hasta bien entrado el siglo XX, año
de 1948,
cuando se produjo la
expedición de normas dirigidas a
las edificaciones residenciales. Posteriormente se realizan
reformas pero siempre se
refiere a la tipología doméstica, con desprecio de la
arquitectura militar. En
1969, el restaurador español Don Juan Manuel Zapatero realizó el estudio
denominado Las Fortificaciones de Cartagena de Indias en el cual planteó,
también por primera vez, los criterios para la conservación y restauración
de las fortalezas, con marcada tendencia a la restauración museográfica;
los cuales se adoptaron como norma legal en 1978, cuando la Alcaldía de
Cartagena expidió el Plan de Desarrollo de la época (Decreto
Extraordinario 184 de 1978). Mención
aparte merece la Ley 163 de 1959, documento que hasta el momento rige en
materia de patrimonio. En ella se amplia el concepto de monumento para
abarcar desde lo prehispánico y lo colonial hasta lo “vinculado con la
lucha por la independencia y con el período inicial de la organización
de la República.” Declara
los sectores antiguos de varias ciudades del país como Monumentos
Nacionales y ratifica la
anterior declaratoria del recinto amurallado de Cartagena. Los límites de
los sectores protegidos que la Ley establece son los perímetros de esas
poblaciones a fines del siglo XVIII. Es
importante anotar aquí que la ley no fijó el límite cronológico del
“Período inicial de la organización de la República” ni tampoco
previó que los desarrollos urbanos de ese mismo período quedaran dentro
del perímetro protegido. Ello tuvo consecuencias lamentables como es el
caso de los barrios republicanos de Manga, Cabrero, Pie de la Popa, Pie
del Cerro y Espinal, que
padecieron graves deterioros en su arquitectura. Esta
ley crea el Consejo de Monumentos Nacionales, para unificar el manejo del
patrimonio; y le otorga, entre otras, las
facultades de establecer centros filiales en los departamentos,
proponer declaratorias como monumentos
nacionales ante el Ministerio de Educación, aprobar proyectos e
imponer multas. El
estudio “Cartagena, Zona Histórica” de 1970 constituye un paso
trascendental para la actualización de la reglamentación de la Zona Histórica
de acuerdo a los criterios de la Carta de Venecia. La
inscripción del “Puerto, Fortaleza y Conjunto Monumental de Cartagena
de Indias” en la lista del Patrimonio Mundial se realizó en el año de
1984, evento este que permitió una mayor toma de conciencia sobre las
responsabilidades en su manejo e
intervención y en especial la reafirmación
de la ciudad como destino turístico y de convenciones. Con
el apoyo del proyecto
PNUD / COLCULTURA se elaboró en
1989 la reglamentación de las tipologías residenciales para el Centro
Histórico, que se aplica desde el año de 1992 y ha sido punto de partida
para la realización de
las reglamentaciones de otros centros históricos del país. El resultado
normativo ha sido positivo
tanto desde el punto de vista operativo como desde el punto de vista de
los proyectos resultantes. Ha sido notoria su contribución
de cara a orientar la
intervención particular a través del
manejo tipológico y a contrarrestar la densificación, la pérdida de
valores paisajísticos y ambientales. Sin embargo, la norma
por sí sola no cumple el objetivo global de la conservación y
puesta en valor; por lo cual debe necesariamente ir acompañada de planes
y programas institucionales que alivien las presiones económicas que
actualmente afectan al patrimonio. En
el año de 1995 las autoridades de distrito elaboraron un plan maestro del
centro dirigido al fortalecimiento del uso residencial y a la conservación
de los inmuebles representativos, sin embargo todavía
manejados de manera aislada. En
el año de 1998 se inicia el proceso de elaboración de las normas y
principios de protección de
fortificaciones. Para ello se define su ámbito de aplicación, el estudio
tipológico de la arquitectura militar, las categorías de intervención,
usos para cada una y normas generales aplicables a todas las
fortificaciones. Juan Manuel
Zapatero: Una huella imborrable. En
la década de los sesenta al
tratar el tema de la protección de la arquitectura militar es preciso
referirse a las actividades desarrolladas en este campo por el doctor Juan
Manuel Zapatero, quien personalmente se encargo de la dirección de
importantes labores de restauración de las fortificaciones cartageneras.
Labores de restauración que sirvieron de escuela práctica a los
profesionales y los artesanos que participaron en esos trabajos; al tiempo
que se convirtieron así, y a
su vez, en propagadores de las técnicas aprendidas. Las
intervenciones de Zapatero despertaron en la conciencia ciudadana la
importancia de la preservación y restauración del patrimonio. Sin
embargo este legado cultural sólo se concebía como espacios “para
ver”, realizar recreaciones museográficas y así incrementar el
atractivo turístico. Su estudio asesor ha sido y sigue siendo documento
de consulta obligada para las intervenciones efectuadas recientemente en
las murallas. En
la década de los años ochenta se
realizan intervenciones concretas de recuperación de acuerdo a los
documentos históricos. Y es así como se recupera la plaza baja del
baluarte de San Francisco Javier, garitas y garitones; y se inicia tímidamente
la recuperación de las áreas aledañas a las fortificaciones que se
intervienen. En
la década de los noventa La Comisión Colombiana del Quinto Centenario,
promovió la realización de un concurso público internacional de ideas
denominado "Rehabilitación del Patrimonio Cultural de las Murallas
de Cartagena de Indias y su Área de Influencia" con el objetivo de
seleccionar una propuesta que permitiera orientar un programa, desde el
punto de vista cultural, funcional, estético, paisajístico y urbanístico
que respondiera y se ajustara a las necesidades reales del sector
amurallado. En el acta de concesión del premio, el Jurado Calificador
recomendó a las instituciones involucradas en el concurso que las ideas
recogidas en los proyectos
ganadores sirvieran de base para la redacción de un plan integral de
intervención. En cumplimiento de lo anterior, la Sociedad de Mejoras Públicas
de Cartagena solicitó a los
arquitectos ganadores de los tres primeros premios del concurso una
propuesta para la elaboración de un Plan Maestro para la revitalización
del Patrimonio Cultural constituido por el Conjunto de Murallas de
Cartagena de Indias y a partir de esto se constituye un equipo de
trabajo. Desde
luego, y más allá del
concurso y sus concursantes,
el evento despertó el interés de los expertos
y de sus habitantes en general, quienes defendieron y aprobaron las
propuestas. Pero lo
significativo fue
la creación de conciencia y la generación de
una fuerza viva pendiente del
quehacer en el entorno de la muralla. EL PLAN MAESTRO. Al
concebir el Plan Maestro se ha asumido que el cerco de murallas y las
edificaciones y espacios públicos
que conforman el Centro Histórico constituyen un conjunto patrimonial y
como tal debe ser manejado para la comunidad que
tiene el derecho de utilizarlo y disfrutarlo pero también el deber
de conservarlo y transmitirlo. El
Plan Maestro plantea abarcar todo el circuito de murallas que rodea el
casco antiguo y su influencia sobre los sectores aledaños, se contemplan
los aspectos urbanísticos, la relación centro-ciudad, centro-cuerpos de
agua, vialidad, usos medio ambiente, evolución histórica, aspecto
sociocultural... Determinándose el parque urbano de las fortificaciones
de Cartagena, que queda constituido por: las murallas, el Castillo de San
Felipe de Barajas, Fuerte del Pastelillo, calles, plazas y plazuelas del
centro histórico y su área de influencia. Se
establecieron las relaciones murallas-plazas, a través de unos corredores
ambientales, constituidos por
las calles del Centro Histórico jerarquizadas; y se define un plan de
recorridos socio culturales en los que se enlazan los monumentos
religiosos, civiles, militares y las actividades institucionales,
comerciales, turísticas y residenciales. Este
Plan Maestro permitió servir de base para la elaboración de un Acuerdo
Municipal de reglamentación de las murallas y así complementar las
normas sobre la Zona Histórica. Por este motivo el Plan Maestro se ha
elaborado siguiendo la misma metodología y estructura del
"Reglamento de las Tipologías Domésticas de Cartagena de
Indias". OBJETIVO GENERAL. El
objetivo general del Plan Maestro, fue la elaboración de un proyecto
integral de protección y rehabilitación del patrimonio cultural
integrado por el conjunto fortificado de Cartagena de Indias, que
incorporase las diferentes actividades del Centro Histórico de acuerdo
con la naturaleza propia de cada sector y dentro del marco de la legislación
nacional vigente, de las políticas y recomendaciones internacionales y
basado en los resultados del Concurso Internacional de Ideas. OBJETIVOS ESPECÍFICOS.
Procurar la
consolidación del Patrimonio Cultural de la Muralla como el elemento
integrador a nivel urbano entre el Centro Histórico y el resto de la
ciudad, guardando el equilibrio entre las actividades institucionales,
comerciales, residenciales y turísticas.
Establecer
los criterios y formas de intervención arquitectónica acordes con los
valores históricos, socio-culturales y estéticos del conjunto
fortificado.
Reglamentar
los usos de baluartes y cortinas así como también los del espacio público
inmediato al conjunto fortificado y su área de influencia, en armonía
con su capacidad y sus características arquitectónicas, urbanísticas,
históricas y socio-culturales, para garantizar la supervivencia y
estimular su aprovechamiento
Recalcar
las interrelaciones visuales y los recorridos peatonales entre el corazón
del Centro Histórico y las fortificaciones, alentando la creación de
focos de polaridad que estimulen las caminatas por esos trayectos.
Recomendar
un equipamiento y amoblamiento urbano, al igual que proponer soluciones
para atravesar las aperturas o bocas practicadas en la muralla para el
acceso vehicular, con el objeto de estimular los recorridos peatonales.
Crear estímulos
que promuevan acciones de conservación por parte de la comunidad, la
empresa privada y los organismos nacionales e internacionales.
La
elaboración de una reglamentación de las murallas, que pueda ser
incorporada mediante la expedición de un acuerdo municipal al Reglamento
del Patrimonio Inmueble del Centro Histórico de Cartagena (Acuerdo núm.
06 de 1992) y que incluya una complementación del catalogo de Monumentos. CRITERIOS DEL PLAN CRITERIOS
SEGÚN
LA EVOLUCIÓN
HISTÓRICA. Las
murallas deben desempeñar un
papel preponderante en el análisis del proceso de desarrollo histórico
de las mismas. A la luz de dicho análisis podrán hacerse propuestas de
restitución de elementos desaparecidos, utilizando recursos valederos
para facilitar su percepción. De esta manera podrá efectuarse la lectura
de garitas y revellines demolidos, articularse un recorrido continuo a lo
largo de la muralla, que hoy es posible realizarlo por puentes sobre la
fragmentación ocasionada por las brechas para el acceso rodado. De otra
parte se plantea la necesidad de resolver para el adecuado uso público
una serie de espacios residuales generados por el circuito de muralla y
como consecuencia de un diseño militar basado en los principios de la
fortificación poligonal abaluartada. Al
comparar los documentos y planos constructivos de las murallas,
recopilados en los Archivos Españoles, con el estado actual de las
mismas, se ha podido establecer cuáles son los elementos por restituirse
en un plan de restauración. No obstante, lo más importante es comprender
que, a pesar de que ciertos espacios y elementos han sido alterados con el
discurrir del tiempo, su verdadera restitución o recuperación solo se
justifica si esta ligada a la posibilidad de un uso que nos garantice una
forma de apropiación por parte de la comunidad. CRITERIOS
URBANOS. La
propuesta sobre preservación y rehabilitación del área amurallada está
integrada en el plan general de desarrollo urbano, ya que la funcionalidad
del programa dependerá de los sistemas de comunicación y viabilidad.
Dentro de este orden de ideas, se contempló la posibilidad de modificar
la excesiva centralidad actual, estimulando la creación de centros
alternativos en la ciudad, en sitios donde la trama urbana establece
condiciones favorables. Se
busca la desconcentración del patrón de transporte, redistribuyendo los
flujos, hoy dirigidos todos hacia el Centro y diseñando rutas
tangenciales o circunvalatorias para reemplazar aquellas que lo
atraviesan. La
integración entre los sectores históricos del Centro y San Diego (por
una parte) con Getsemaní (por la otra) desarticulados hoy por la Matuna,
es tarea de primordial importancia en el plan de revitalización de la
ciudad antigua. De la misma manera que la expansión
comercial de la Matuna extiendE sus efectos negativos a las áreas vecinas
de los sectores históricos estimulando mas bien su desarrollo comercial
hacia otros sectores. Se
amplió el área de influencia del Centro Histórico con el fin de
incluir el Castillo de San Felipe y sus alrededores y el Fuerte de
San Sebastián del Pastelillo, por la relación existente entre estas
fortificaciones y el cinturón amurallado; y para ser objeto de
tratamiento especial, en algunos casos con la creación de parques que
permitan la protección del espacio ambiental entre ellos, el control de
las alturas o la conservación del actual contexto urbano; y así, llegar
a establecer una relación armoniosa entre las murallas y su entorno
inmediato. Espacios
Públicos Interiores próximos a la Muralla. Se
consideró vital su inclusión, con el fin de
conseguir una verdadera integración urbana entre el cordón
amurallado y sus áreas aledañas, así como permitir que sus habitantes
puedan apropiarse de la muralla, con funciones específicas acordes con
las necesidades de cada sector. El
espacio interior comprende desde la contramuralla hasta el paramento de
las edificaciones más cercanas, vía o plaza de por medio. Este espacio
está reglamentado por el proyecto urbanístico propuesto. Espacios
Públicos del Centro Histórico. Se
propuso reafirmar la integración urbanística y visual que existe entre
las plazas, parques y plazuelas que se encuentran en el interior de los
barrios del Centro, San Diego y Getsemaní, y baluartes y murallas que lo
circundan, con la creación de unos corredores visuales promovidos por
actividades de interés común ubicados en esos recorridos. De esta
manera, los monumentos religiosos, educativos e institucionales que se sitúan
al borde de las plazas internas quedarían integrados con las
fortificaciones a través de esos recorridos culturales y recreativos.
Estos recorridos podrán ser, unos, de carácter peatonal; otros,
vehiculares; y, otros más, mixtos. Espacios
Públicos Exteriores a la Muralla. Su
tratamiento es de vital importancia para la conservación y el
mejoramiento de las condiciones de percepción y apreciación de la
muralla, destinando áreas para actividades recreativas y estacionamiento
de vehículos, demandas de difícil solución en el interior del Centro
Histórico. Esta propuesta urbanística define
las normas de uso o intervención para los espacios públicos
externos de la muralla. Borde
Exterior de los Cuerpos de Agua. Teniendo
en cuenta el proyecto de recuperación de caños y lagos de la Empresa de
Desarrollo Urbano de Bolívar (EDURBE), a partir del conocimiento histórico
y de las necesidades técnicas de saneamiento de los cuerpos de agua,
proponemos recuperar la comunicación por agua entre la Bahía y los caños
con el mar, en los sectores del baluarte de San Francisco Javier y San
Ignacio, y los baluartes de San Lucas, Santa Catalina y el Espigón de la
Tenaza. De igual manera se propone crear defensas submarinas para las
murallas sobre el borde del agua. Se concibe un gran proyecto urbano que
permita integrar las zonas verdes exteriores de las fortificaciones, la
zona del parque Apolo en el barrio de El Cabrero, los terrenos de Chambacú,
el área circundante del castillo de San Felipe, los terrenos de
recuperación sobre los bordes de agua de la zona de Manga hasta el Fuerte
del Pastelillo, el área de El Arsenal que limita con los bordes de agua,
el parque de la Marina, los cuerpos de agua y la franja de mar que bordea
la avenida Santander, (desde el parque de la Marina hasta el Cabrero) para
crear el gran parque de las fortificaciones de Cartagena de Indias; con el
cual se logre establecer una relación más armónica entre el sector
fortificado y el resto de la ciudad. Este proyecto, es el resultado de la
integración de las propuestas ganadoras en el Concurso Internacional de
Ideas para la Rehabilitación de las murallas de Cartagena de Indias, de
acuerdo con las recomendaciones del acta del jurado calificador. Zonas
de Tratamiento Especial en el interior de la Muralla. La
zona de influencia de las fortificaciones en el interior de las mismas en
los barrios del Centro, San Diego, Getsemaní, ameritan un planteamiento
urbanístico y la conservación del perfil urbano y volumétrico de las
construcciones vecinas a la muralla, determinándose una área de
tratamiento especial. Zona
de Tratamiento Especial en el Exterior de la Muralla. Esta
zona está definida como el contexto urbano en el exterior del recinto
amurallado conformado por los barrios de Manga, Pie del Cerro, Espinal,
Chambacú, Papayal y el Cabrero, que requieren un tratamiento especial en
materia de altura y espacios verdes, con el fin de mantener los ejes
visuales que garanticen la percepción de la estrategia militar de acuerdo
con la cual fue concebido el conjunto de fortificaciones. CRITERIO
PAISAJÍSTICO
AMBIENTAL Se
prevén soluciones de aseo y vigilancia permanente y dotación de
baños públicos en sitios estratégicos de la muralla para suplir la
falta que hoy se tiene de ellos. Se establecerán mecanismos de control y
multas significativas para evitar que los escombros y basuras sean
arrojados frente a la muralla a lo largo de la Avenida Santander. Los
recorridos deben humanizarse con soluciones tales como adaptar tendales
para sitios de ventas y sombrear los sectores aledaños a las murallas
plantando especies de árboles nativos apropiados al medio salitroso, que
contribuirán al enriquecimiento del paisaje y a disminuir el grado de
contaminación generada por los gases ácidos que expelen los vehículos,
los cuales atacan los componentes de la piedra y especialmente a los
carbonatos, disolviéndolos. CRITERIO
SOCIO - CULTURAL. La
muralla, que rodea la ciudad antigua, pasa por sectores o barrios que
desde sus primeros asentamientos hasta hoy han tenido características
diferentes. Podemos distinguir la muralla de El Pedregal, en Getsemani, de
la muralla que va del baluarte San Pedro Mártir al baluarte de Santa
Clara, bordeando el barrio de San Diego por el interior y parte del
Cabrero por el exterior, y el resto de la muralla que va del baluarte de
Santa Clara hasta la boca del Puente, bordeando el que hoy se considera el
barrio del Centro o barrio de la Catedral. Para
formular una propuesta de rehabilitación se tuvo en cuenta las características
Socio - Culturales y Económicas de cada sector, con el objeto de que el
tratamiento y utilización de los segmentos de muralla contiguos, estén
en concordancia con las actividades desarrolladas en cada uno de ellos,
para garantizar el éxito y la perdurabilidad del plan. Es
así como se hace necesario para todo el sector amurallado elaborar
proyectos de vigilancia, amoblamiento urbano, ornamentación, recreación,
baños públicos, primeros auxilios, integración con las plazas e
información turística. En Getsemani, proponer la restauración de los
baluartes de Santa Bárbara y San José, la rehabilitación de las bóvedas
de la cortina entre los baluartes de San Miguel de Chambacú y Santa
Teresa, el restablecimiento de la comunicación entre el baluarte del
Reducto y la cortina inmediata, la eliminación de la ruta de buses que
transitan por la vía del Pedregal, la recuperación del espacio urbano y
la peatonalización parcial del sector. En San Diego, crear
infraestructura para el desarrollo de las actividades deportivas y
culturales, consolidando las existentes. En el Centro, reafirmar y
optimizar las actividades socioculturales ya existentes.
Usos de las
Fortificaciones y su Área de Influencia. La
creación de un reglamento de uso para las fortificaciones y su área de
influencia, complementará las acciones emprendidas en el año de 1967,
cuando se inicio la labor de restauración de las fortificaciones y de
recuperación de un espacio que cartageneros y visitantes utilizaban como
sitio de esparcimiento y recorrido. Reglamentar
el uso de las murallas es factor indispensable para garantizar su disfrute
y mantenimiento. CRITERIOS
PARA LA CONSERVACIÓN. El
de la restauración conjuga todos los aspectos anteriores pues, como bien
lo define la Carta de Venecia, constituye una disciplina que reclama la
colaboración con todas las ciencias y con todas las técnicas que puedan
contribuir al estudio y a la protección del Patrimonio Monumental. Conscientes
de que la conservación de los monumentos se beneficia siempre con la
dedicación de estos a una función útil a la sociedad, se propuso un
plan racional de nuevos usos que además de mantener en vigencia el
sistema defensivo abaluartado de la ciudad, le garantizara una
supervivencia digna para las futuras generaciones. Toda
intervención se hará con el debido respeto por las partes originales del
monumento, destacando de la composición arquitectónica todo complemento
indispensable y garantizando que todas las propuestas de habilitación
sean de carácter reversible. La
restauración deberá hacerse con base en estudios arqueológicos e históricos
del monumento. CRITERIOS
TÉCNICOS
DE INTERVENCIÓN. Las
propuestas de rehabilitación deben estar avaladas por conceptos técnicos
en diversos campos que garanticen lo factible de su ejecución. Deberán
resolverse problemas de orden constructivo en materia de restauración,
estructural, de ingeniería hidráulica-sanitaria, especialmente por el
manejo de los drenajes indispensables para restituir los niveles
originales de los glacis recuperando la verdadera proporción de la
muralla, luminotécnicos y de Transito y Transporte. Así
mismo es indispensable contar con la planificación estratégica que
instrumentará el presente Plan Maestro, con base en el cual se podrán ir
desarrollando cada una de las soluciones planteadas y en la medida en que
las condiciones se vayan dando. SITUACIÓN
ACTUAL: LA LEY 397
En
el año de 1999 se inicia en todo el país el proceso de creación de
Planes de Ordenamiento Territorial, que permitirán definir las
directrices de la ciudad en los próximos 10 años, es en este plan donde
se recogen los diferentes aportes establecidos
en planes parciales y en el Plan Maestro
para generar un proyecto de
acción único denominado “ Nuestra Herencia, nuestro Deber “. Nuestra
Herencia, nuestro Deber Propone:
Potenciar
la identidad de Cartagena con el Patrimonio Histórico y concienciar, a
los ciudadanos en general y a los habitantes de cada sector en particular,
sobre la necesidad de mantener y revivir la memoria histórica y los
potenciales de desarrollos presentes, y sobre la atractiva posibilidad de
intervenir.
Articular
las zonas de valor patrimonial propiciando recorridos especiales.
Revitalizar
y preservar el patrimonio cultural, arquitectónico y la estructura urbana
de la zona y garantizar su sostenibilidad.
Aprovechar
sus ventajas comparativas y potenciales inexplotadas
Mantener y
fomentar el uso residencial en cada una de las áreas.
Mejorar
la calidad de vida de los residentes y usuarios.
Promover la
participación y desarrollo comunitario en el área.
El Plan de
Ordenamiento Territorial determina líneas de acción sobre el patrimonio
histórico y cultural de la ciudad y propone NUESTRA HERENCIA, NUESTRO
DEBER. Un proyecto urbano que busca definir las acciones a corto plazo,
necesarias para rehabilitar, conservar y dinamizar, de forma integral y
participativa, la totalidad de las zonas de valor patrimonial de Cartagena
de Indias. -NUESTRA
HERENCIA, NUESTRO DEBER pretende dar a la Ciudad Amurallada el equilibrio
entre el pasado, el presente y el futuro; entre los diferentes
usos; entre visión local y mundial; entre funcionalidad y estética; con
el fin de rehabilitarla, conservarla y dinamizarla integralmente. La
formulación de la propuesta está determinada en los siguientes aspectos
estructurantes a las áreas de protección histórica, urbanística y
arquitectónica. -Zonas
de Protección Ambiental: Programa “Caminar
Cartagena” -Zonas
Viales: Programa “Corredores Urbanos” -Zonas
Recreativas de uso público: Programa “Mi
Parque” -Cobertura
Vegetal: Programa “Verde” -Zonas
de Conservación Histórica y Arquitectónica: Programa “Nuestra Herencia, Nuestro Deber” -Reglamento
de uso para Espacio Público (Plazas y Murallas) -Mobiliario
Urbano: Programa “Cartagena Para Todos” -Ente
de Gestión y Administración:“Corporación
Centro Histórico” El
propósito de este trabajo es
sugerir una línea de reflexión
sobre la manera de encarar la conservación de un patrimonio, y hacerlo
sin dejar a un lado la memoria urbana y las tradiciones de sus habitantes.
Y su intención no es encasillarlo en un marco fijo de valoración, no es
embalsamar lo antiguo dentro de la concepción de la ciudad como un bien
cultural; sino más bien
concebirlos
en un marco dinámico y variable que interactúe con el espacio, la
memoria y el significado; y que además sea capaz de construir un sistema
de lugares que conduzcan a la reafirmación de la identidad, logrando la
revitalización de sectores, la dignificación del entorno y el enlace
peatonal de barrios históricos. Por
último, solamente ratificar en este importante encuentro que para la
Sociedad de Mejoras Públicas, entidad que tengo el honor de presidir y
para mí personalmente como ciudadana de Cartagena de Indias, está claro
que toda la actividad que desarrollamos para cuidar, conservar y mantener
la monumentalidad que tenemos el privilegio de poseer, sólo ha de ser
hecha en el buen entendido de que nuestro principal patrimonio es el ser
humano; razón que nos motiva a trabajar para mantener incólume nuestro
legado, en la certeza que ello sólo cobra importancia en la medida en que
beneficie a la gente.
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