LA
PLAZA MAYOR, GÉNESIS DEL PATRIMONIO INTANGIBLE DE LA CIUDAD
Thelma
Carrera Castro
(Costa
Rica)
Hemos venido a hablar aquí del patrimonio intangible y su relación con
las ciudades históricas. Me referiré al caso concreto de las plazas como
centro generador del patrimonio intangible de la ciudad.
Yo vengo de Costa Rica, un país de historia joven y pocos habitantes. De
población indígena pequeña a la llegada de los españoles y prácticamente
extinta en la actualidad. Un país tropical pequeño, en la cintura de América,
que geográficamente y por su cercanía con los dos océanos (Atlántico y
Pacífico) es como una isla.
Nuestra corta historia y la forma propia de ser del costarricense, quien
gusta de lo novedoso, de lo actual, no ha permitido en muchos casos el
poder conservar el patrimonio construido; y el intangible desaparece día
a día sin casi percatarnos. Es un pueblo que evoluciona rápidamente; lo
que le permite desarrollarse en varios campos, pero que se detiene poco a
salvaguardar lo propio.
Es por esta razón por lo que no tenemos hasta el momento ninguna ciudad
declarada patrimonio nacional. Pero si tenemos algunos espacios dentro de
las ciudades que merecen ser revalorados por la importancia que revisten
para ésta y para la formación ciudadana del país. Es el caso de la
ciudad de Cartago (primera capital de Costa Rica) y su denominada Plaza
Mayor.
La ciudad de Cartago, cuyos primeros trazos se remontan hacia 1575, fue
planificada con el esquema típico de la colonia española en América.
Ciudad con cuadriculado recto de calles y avenidas, que tenía como centro
la plaza mayor, alrededor de la cual se situaban los principales edificios
cívicos, religiosos y comerciales. La plaza era el centro o núcleo
promotor de la actividad ciudadana que nace antes que la ciudad,.Es por
eso por lo que constituye el corazón y el alma de ésta.
En Cartago, la Plaza Mayor, fue centro de los principales acontecimientos
de la historia patria; fue escenario de la génesis de la nación
costarricense. Esta plaza fue un sitio de encuentro desde la colonia, un
espacio para la realización de los eventos políticos y religiosos; así
como un lugar de refugio y reposo después de los desastres naturales,
terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas y otros que ha sufrido la
provincia de Cartago.
La Plaza Mayor simbolizaba la ideología de dominación. El Ayuntamiento y
la residencia del Gobernador ocupan el frente norte de la plaza, como
signo de las principales instituciones del poder material; los solares de
los ciudadanos más distinguidos al oeste y al sur, y la iglesia
parroquial, junto con el cementerio, por el este.
La Plaza Mayor fue el centro de dispersión de los caminos coloniales. De
ella salían los principales caminos hacia los puertos del Pacífico y del
Atlántico, así como hacia Nicaragua y Panamá. Esta Plaza fue testigo de
la salida y arribo de muchos grupos de comerciantes y expedicionarios que
utilizaban veredas que, por lo general y por su precario estado, sólo
permitían el tránsito de mulas.
La Plaza fue el punto alrededor del cual giró la vida entera de la
población cartaginesa. Por ello, tanto las fiestas profanas como las
religiosas, tuvieron como centro este espacio. Los festejos reales fueron
los de mayor significación: los matrimonios, nacimientos, proclamación y
juramentación de la Corona española, así como el nombramiento del
Gobernador para la provincia y los lutos por la muerte de algún
ciudadano. Después de la Independencia, la plaza fue punto conmemorativo
de los actos de la Emancipación. También se realizaban las tradicionales
Fiestas Agostinas, en celebración de la aparición de la Virgen de los Ángeles.
Dicha actividad es trasladada luego a una de las plazas menores donde se
encuentra la Basílica de los Ángeles (de origen católico romano). Esta
celebración religiosa es muy importante para los costarricenses aún en
la actualidad, quienes cada primero y segundo de agosto caminan desde
todas partes del país para rendir tributo a su Patrona, la Virgen de los
Ángeles conocida como la Negrita de los Ángeles.
La Plaza Mayor, en la colonia, fue escenario del espectáculo taurino,
genuina fiesta, heredada de la tradición española. Durante el siglo XIX
se construyeron en ella redondeles para la celebración de las distintas
fiestas y fue allí donde evolucionó de la tradicional y formal fiesta
taurina española a lo que se conoce como "toros a la tica"
donde cualquier espectador puede entrar al redondel a correr y jugar con
el toro con el único afán de divertirse y divertir al público. En la
actualidad las fiestas de "toros a la tica" se realizan en todo
el país.
La plaza, como centro de provisiones. Entre 1575 hasta 1886 la plaza fue
mercado los días jueves y domingos. En ella funcionó también, hasta
1717, el matadero de animales, el cual es trasladado en esa fecha por
razones higiénicas.
La plaza, como manifestación de corrientes artísticas. Al consolidarse
la independencia, se introduce fuertemente el romanticismo, que estimuló
la creación de jardines y parques con árboles, estanques, jaulas de pájaros,
quioscos de música, paseos de arena, bancos de madera o hierro para
sentarse y toda una serie de elementos para "amueblar" la plaza.
En 1895 es convertida en Parque Central. Luego, hubo varios cambios en la
apariencia del nuevo "parque" y no es sino hasta 1997, a través
de la propuesta de 3 arquitectos, miembros de ICOMOS de Costa Rica, cuando
ésta retoma su nombre original de Plaza Mayor y es remodelada para
adquirir la apariencia que tiene actualmente.
La plaza había venido cediendo popularidad hasta la nueva propuesta que
ha contribuido a revivir la vida de la plaza como espacio de convivencia,
con una propuesta contemporánea de integración y diálogo entre los
bienes culturales que la rodean.
Proyecto
de remodelación de la Plaza Mayor de Cartago
El objetivo principal del proyecto de remodelación de la Plaza Mayor de
Cartago es poner en valor las ruinas de la iglesia, que se encuentra al
frente. Como parámetros de diseño se puntualizaron tres conceptos básicos:
a) Retomar el concepto de Plaza Mayor como centro y núcleo de la
actividad ciudadana.
b) Espacios peatonales. Los espacios para peatones tuvieron como objetivo
aumentar la cantidad de visitas al casco histórico, enalteciendo el medio
urbano y buscando rehacer la ciudad a escala humana. Se buscó la
accesibilidad a la plaza de todos los ciudadanos; y es por eso por lo que
se encuentra a nivel de calle y cuenta con rampas para su mejor
desplazamiento.
c) La arborización. Se buscó retomar el aspecto estético aprovechando
los árboles existentes (Laurel de la India) y sugiriendo la siembra de
especies nativas.
El proyecto consta de dos etapas. En este momento sólo se ha edificado la
primera que tenía relación directamente con la plaza. La segunda etapa
contempla la creación de un anillo periférico alrededor de las ruinas;
contemplándose para el interior de éstas una estructura para la
presentación de eventos especiales y obras teatrales o artísticas.
Introdujeron una escultura de carácter moderno (criticado por unos,
alabado por otros) conocido como Monumento a la Nacionalidad, el
cual retoma las cuatro etapas más importantes del desarrollo de la
ciudad.
La plaza ha recobrado su vida. Y una intervención arquitectónica
paisajista permitió que los habitantes de Cartago volvieran los ojos
hacia ella para que continuara siendo ese importante lazo común en la
evolución de la ciudad.
La plaza como espacio convergente del patrimonio
cultural tangible e intangible
Podemos valorar el espacio urbano que representa la plaza desde varios
criterios:
La plaza como centro o núcleo promotor de la actividad ciudadana.
La
plaza como espacio protagónico de la historia.
La plaza como sitio de encuentro religioso.
La plaza como protectora de sus habitantes de los desastres naturales.
La plaza como símbolo hegemónico.
La plaza como observadora del arte efímero, teatro, mimo, artesanía.
La plaza como testigo del desarrollo histórico.
La plaza como centro de disfrute de tradiciones.
La plaza como espacio para el intercambio comercial.
La plaza como espacio social.
La plaza como punto de inicio de los itinerarios culturales de
exploraciones y migraciones.
El habitar en lugares de nuestro pasado construido nos transfiere a otra
dimensión, a un ritmo de vida más lento, con más espacio para lo
humano. Las ciudades históricas nos proveen de esa sensación de
tranquilidad, porque no tienen las grandes autopistas llenas de carros,
ruido y contaminación; porque no tienen una publicidad que agrede e
irrita nuestros sentidos; y porque nos ayuda a entender mejor el pasado
del ser humano y su evolución.
Entonces, ¿cuales son los criterios para valorar una ciudad histórica?
¿Será solamente tenido en cuenta el valor arquitectónico o histórico,
o será también estimado lo que nosotros sentimos cuando estamos en ella?
¿Puede la tranquilidad, esencia humana, ser considerada un valor
patrimonial intangible común para todos los seres humanos? ¿Será la
amenaza de la globalización, (entendida como ampliación de mercados de
las grandes potencias) una oportunidad para reflexionar sobre la propia
cultura y acelerar el proceso de evaluación y valorización de lo
nuestro? ¿Cómo se puede
reconocer el valor intangible de una plaza si ésta no existe?
El patrimonio arquitectónico es
resultado del patrimonio intangible; es una manifestación del sentir, del
percibir de una comunidad. El patrimonio tangible a su vez nos sirve de
marco de referencia para proteger y mantener vivo el patrimonio que se
lleva dentro, el que se comparte, el que heredamos por tradición oral.
Bibliografía
Fernández, Esquivel Franco. “La Plaza mayor: génesis
de la nación costarricense”.1a ed.-- Cartago, Editorial Cultural
Cartaginesa. Uruk Editores, 1996.
Loría, Jorge y otros: “Proyecto Plaza Mayor, Cartago. ICOMOS de Costa
Rica, Municipalidad de Cartago, Asociación de Arquitectos Cartagineses. 1996.
Preserving Our Heritage, Catalogue of charters and other guides.
International Symposium on World Heritage Towns. June
1990.
Boletín electrónico del ICOMOS Internacional, Mayo del 2001.
Entrevistas:
Arq. Jorge Loría
Arq. Edgar Cordero
Antropólogo Javier Mojica
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