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Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) 
 

CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE CENTROS HISTÓRICOS URBANOS EN CIUDADES  CUBANAS


Tamara Blanes Martín

(Cuba)

 

La ubicación privilegiada de Cuba en el Caribe  le otorgó una connotación  especial a partir del siglo XVI, época del descubrimiento: está limitada al norte por el Estrecho de la Florida y Las Bahamas; al sur por el mar Caribe, al este por las islas de las Antillas Mayores y Menores y al oeste por el Golfo de México. La capital sirvió de punto obligado de la Flota comercial española y se consideró como una de las Llaves  fundamentales del Caribe hispano durante casi cuatro siglos.

Sus monumentos arquitectónicos y sitios naturales e históricos  la hacen acreedora de un notable legado cultural: los recursos naturales y socioeconómicos determinaron la riqueza de su patrimonio tangible, y sus manifestaciones artísticas y tradiciones locales y regionales elevaron su patrimonio intangible.

La Carta de Atenas, firmada en 1931, la Carta de Venecia en 1964, las conferencias generales de la UNESCO sobre la protección en el ámbito nacional del patrimonio cultural y natural, en 1972 y la relativa a la salvaguardia de los conjuntos históricos y su función en la vida contemporánea, esta última celebrada en Nairobi en 1976, y el Coloquio de Quito en 1977, fueron documentos y cartas internacionales que alcanzaron su plena consolidación en la década de los 70.

Cuba, a pesar de estar sujeta a la crisis económica mundial y contar con pocos recursos en ese período, no se quedó a la zaga en llevar una política educativa, cultural y de protección de su patrimonio y  asimiló las normas, principios y  recomendaciones de estos documentos internacionales que han sido los más avanzados en materia de preservación y restauración del siglo XX.

Así lo demostró la nueva Constitución de la República  de Cuba en 1976, cuando se pronunció hacia la conservación y la protección de los bienes patrimoniales, para favorecer su recuperación e integración a la cultura y reafirmar su identidad nacional.

Esta voluntad política a escala nacional, regional y local permitieron que, a partir de 1977, es decir, al año siguiente, se establecieran leyes sobre la protección al Patrimonio Cultural, los Monumentos Nacionales y Locales y se creara la Comisión Nacional de Monumentos con representación en las provincias. Se iniciaron las investigaciones del centro histórico de La Habana Vieja, insertado en el Plan Director de la Ciudad, dando testimonio de,  que para la revitalización de estos centros, se exigía un planeamiento integrado en los planes directores de desarrollo urbano y territorial.

Las restauraciones que habían tenido hasta entonces un tratamiento puntual, a partir de la década de los 80, se enriquecieron y se ampliaron  con la inserción de los conjuntos urbanos cuya conservación debía de estar en beneficio y  utilidad de la sociedad.

Este nuevo concepto abrió un estudio de las potencialidades de los centros históricos urbanos del país, abandonados hasta esta fecha, y se crearon las bases para emprender  labores de consolidación, restauración y rehabilitación y se pusieron al servicio organismos, instituciones y direcciones como instrumentos  metodológicos.

Entre éstos se creó el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM), proyecto del PNUD-UNESCO  y el Ministerio de Cultura de Cuba,  en 1982. Esta institución rectora estaba facultada, en todo el país,  de establecer criterios y regulaciones, proyectar, asesorar obras complejas, propiciar la formación profesional de especialistas,  de técnicos y obreros calificados, incentivar las investigaciones históricas, apoyar el inventario, formar especialistas en labores docentes y de restauración, promover la cooperación internacional y  concientizar a  la población.

En el centro histórico de la Habana Vieja se priorizaron las obras sociales y las acciones de consolidación, y se realizaron los lineamientos y planes quinquenales por las Direcciones de Planificación Física y de Arquitectura, el CENCREM y la Oficina del Historiador.

En  el resto de las provincias, el trabajo fue asumido por  las Direcciones provinciales y municipales de Cultura, de Monumentos,  los Equipos técnicos de restauración, con  el respaldo de los gobiernos locales y del partido.

Las intervenciones se ejecutaron fundamentalmente en edificios y centros históricos de las ciudades más antiguas, por su alto valor histórico-monumental, y la caracterización de su imagen urbana, diferentes por  factores históricos, geográficos y económicos:

 

SANTIAGO DE CUBA, segunda ciudad más importante del país, fue fundada en 1514 al sur y extremo oriental de la Isla. Su confortable bahía abrigó a numerosas expediciones conquistadoras  y a la Flota comercial española.

El centro histórico preserva cualidades urbanísticas que la particularizan del resto de las antiguas ciudades. Tiene una estructura urbana irregular, y su asentamiento está sobre un terreno accidentado; la madera, en estructura y decoración, fue un elemento significativo por los  talleres artesanales de carpintería  desarrollados en la ciudad.

El paisaje es uno de los motivos más espectaculares de la ciudad y de gran interés histórico. Ente éstos,  el castillo de San Pedro de la Roca del Morro, levantado en la entrada del puerto por Juan Bautista Antonelli en 1639, es un  sitio patrimonial donde se integra la historia, la arquitectura y la naturaleza.  Estos valores  le permitieron la  declaratoria de Patrimonio Mundial en 1997.

Además, se sumaron 40 ruinas de cafetales franco-haitianos del siglo XIX, situados en sus montañas, que también fueron declarados  Sitio Cultural de la Humanidad  en el año 2000.

La Facultad de arquitectura contribuyó con sus estudios  a la revitalización de la ciudad y el  Equipo técnico  ha trabajado sistemática y arduamente  en investigaciones históricas, en informes analíticos multidisciplinarios, en documentación gráfica, en  planes y proyectos.  

 

CAMAGÜEY, fundada en 1514, adquirió su prosperidad por el desarrollo de la ganadería. Los ricos hacendados  aportaron parte de su fortuna en construir  iglesias,  viviendas y en  fomentar la cultura, que hoy es un  atractivo singular. 

Uno de los aspectos que caracterizan a la ciudad es su trama urbana,  de calles largas, estrechas y convergentes, excepcional en la Isla. La construcción religiosa, compacta y volumétrica,  fue el núcleo centralizador de la primitiva organización urbana. La plaza de San Juan de Dios fue una de las obras de consolidación y reanimación más importante, y otras edificaciones puntuales que se destacan  por sus singulares elementos de arquitectura tradicional y neoclásica.

El equipo técnico y la Universidad, conjuntamente, han apoyado la investigación, la rehabilitación y la ejecución de un excelente programa de inventario computarizado.

 

TRINIDAD se fundó en 1514, en la costa sur y central de Cuba.    El comercio oficial y de cabotaje le ofrecieron variantes regionales que se manifestaron   en su patrimonio intangible.

La ruina de la industria azucarera la paralizó en el tiempo.  Desconectada del mundo exterior durante casi un siglo, y sin contar con recursos económicos para asumir transformaciones urbanas, constituye hoy un testimonio de época. Uno de sus grandes valores es la homogeneidad del conjunto, y las viviendas, que representan un valioso ejemplo de la evolución de la casa tradicional  colonial cubana.

En el  Valle de los Ingenios abundan tesoros arqueológicos de la arquitectura agroindustrial azucarera como restos de ingenios y bateyes,  torre-campanarios,   cementerio y caserío de esclavos. La torre del ingenio Manaca-Iznaga fue unas de las restauraciones más relevantes  de este período.

Fue una gran experiencia emplear y rescatar  las técnicas tradicionales durante los trabajos de restauración en edificios auténticos,  y fomentar diversas técnicas artesanales  para contribuir al desarrollo económico  de esta pequeña ciudad, hoy con pocos recursos, salvo el que le  brinda su patrimonio histórico.

Los valores de Trinidad y su Valle de los Ingenios, como conjunto urbano y sitio natural, hicieron posible que se les otorgara la distinción de Patrimonio de la Humanidad  en 1988.

 

CIENFUEGOS, fundada en 1819 en el centro sur de la Isla, tuvo como antecedente la bahía de Jagua, conocida  por su intensa actividad comercial desde el siglo XVIII.

La ciudad se estableció de acuerdo a las leyes de Indias: alrededor de la plaza se levantaron los edificios  de carácter religioso, político-administrativo y cultural.

Se caracteriza por la arquitectura popular de madera, las edificaciones eclécticas en su centro urbano y los cementerios: el de Reina  es uno de los pocos que  se conserva con el uso de  los nichos, y el de Tomás Acea, de monumental fachada neoclásica, es el único en la Isla que tiene la modalidad  de cementerio-jardín.

Los trabajos de consolidación y restauración en esta provincia han sido arduos y continuados hasta nuestros días.

 

 MATANZAS, fundada en 1693, está ubicada  en la costa norte, a unos 90 km. de la ciudad de La Habana. En las primeras décadas del siglo XIX, se convirtió en la principal productora de azúcar del país y del mundo.

Creció entorno a la bahía y entre los ríos San Juan y Yumurí, lo que le permitió el título de la ciudad de los puentes; estas obras monumentales y simbólicas, fueron importadas de Bélgica y Estados Unidos a fines del XIX.

Esta ciudad ha rescatado amplias zonas urbanas, como la Plaza de la Vigía y edificios civiles neoclásicos del XIX que definen su riqueza constructiva como, el Teatro Sauto,  y La Botica “Triolet”. La tradición musical y poética  complementan su acervo cultural, conociéndose como la Atenas de Cuba hace más de cien años.

 

LA HABANA, capital de Cuba, es la ciudad de mayor valor histórico y artístico de la Isla. Su excepcional centro histórico urbano, conocido como La Habana Vieja, con su sistema de fortificaciones coloniales se sumaron en la lista del Patrimonio Universal en  1982.

San Cristóbal de La Habana, fundada en  1519, está situada en la costa norte y occidental de la Isla.  Las condiciones geográficas  del  puerto   posibilitaron la escala sistemática de la Flota comercial española desde el siglo XVI; de aquí partían los convoyes hacia España. Esta función determinó que la ciudad y su puerto se convirtieran en uno de los más populares y significativos de América.

El centro histórico, que ocupa  214 hectáreas (241 manzanas, 4 000 edificaciones y 900 de alto valor), se caracteriza por el valor patrimonial de su arquitectura, la coherencia de su estructura y homogeneidad ambiental. Como atractivo cuenta con la permanencia de la trama urbana original,  que fue delimitada por las murallas desde el siglo XVII hasta el XIX;  la variedad de estilos y corrientes artísticas de la arquitectura, heredada de los maestros de oficios que legaron una arquitectura espectacular en iglesias, conventos y viviendas;  la caracterización polifuncional de sus cinco plazas; y los valores  monumentales de los edificios del  entorno como,  el Capitolio, las sociedades  del Centro Gallego y el Centro Asturiano, las fábricas de tabaco, el Paseo del Prado, teatros y elegantes viviendas de los siglos XIX y XX.  

Las fortificaciones colocadas en unos 20 km. de costa y de campaña, tienen un gran valor  histórico, monumental y regional.  Estas son genuinos ejemplos de la evolución formal, conceptual y funcional de la arquitectura moderna militar hispanoamericana, cuya evolución se extiende del siglo XVI hasta el XIX.

El Parque Histórico y Militar Morro-Cabaña contempla las fortificaciones más representativas de la ciudad, como es el castillo de los Tres Reyes del Morro, del siglo XVI, la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, del siglo XVIII, y las baterías marítimas, que fueron restauradas entre 1986 y 1991. Hoy es uno de las zonas históricas más visitada de la ciudad por sus múltiples funciones socioculturales y de tradición.

 

 

 

UNA NUEVA ETAPA. EL CENTRO HISTÓRICO DE LA HABANA VIEJA Y EL DECRETO LEY NO. 143 DE 1993

La década de los 90 trajo consigo una crisis económica en Cuba por el impacto de la caída del bloque socialista.

Como medida emergente y por la imposibilidad del gobierno de continuar financiando  este proceso,  en 1993 se promulgó el Decreto Ley No. 143, que designó a la Oficina del Historiador de la Ciudad, a garantizar el desarrollo sostenible del centro histórico de La Habana Vieja, con un plan de rehabilitación autofinanciada, y se declaró como “Zona Priorizada para la Conservación”,  con plena  subordinación al Consejo de Estado.

El Decreto amplió la autoridad de esta Oficina, que anteriormente se ocupaba de la restauración del centro histórico, y fortaleció su  “condición de institución cultural con personalidad jurídica propia y jerarquía  para obtener  recursos financieros  para la conservación y restauración del territorio y ejercer facultades administrativas relativas a la planificación, al control urbano y al tributo”... Se basó en el principio de la autosustentabilidad y desarrollo de la población. Hoy es un ejemplo relevante del plan de desarrollo integral de un centro histórico, donde se apoya la vocación residencial que le otorga su más alto valor intangible.

La estrategia para su recuperación consistió en bordear todo el centro histórico, intensificar el trabajo de toda esta zona para avanzar hacia el centro. Es decir, abarca toda la Avenida del Puerto y algunas franjas de manzanas paralelas, hasta el barrio San Isidro y completar ese borde hasta el Paseo del Prado, con la refuncionalización de hoteles y casas, la antigua calle comercial de Obispo, el sistema de Plazas, hoy en fase de terminación, y sus ejes de conexión. La intervención se estableció en los edificios con grado de Protección 1 y 2.

Esta década de desarrollo, se rigió también con los parámetros de las normas y principios internacionales con mayor rigor y experiencia: se intensificaron los estudios y criterios de los equipos multidisciplinarios; el respeto hacia la integridad del monumento; el incremento de los órganos consultivos; las acciones educativas, sociales  y culturales; la cooperación internacional; la integración del conjunto y su medio y el fomento de la promoción.

 

GESTIÓN DE LA OFICINA DEL HISTORIADOR DE LA CIUDAD

Para realizar el proceso de gestión  en la rehabilitación integral, la Oficina cuenta con una estructura organizativa de tres grandes grupos:

El grupo de la rehabilitación física,  contempla un cuerpo especializado de técnicos (entre éstos del CENCREM), empresas y direcciones capaces de ejecutar y controlar proyectos de edificaciones valiosas y de asociados con capitales extranjeros; controla el régimen de las viviendas; ofrece servicios de arqueología;  cuenta con un Plan Maestro que garantiza el desarrollo territorial, y con la Comisión Provincial de Monumentos, que se encarga de la protección del patrimonio.

El grupo de la proyección sociocultural,  contempla los museos y el aula y el museo, este último surge para   mejorar las condiciones ambientales  de las escuelas primarias  y vincular a los niños al proceso de reanimación: aquí reciben materiales escolares, meriendas, juguetes y participan en programas culturales. Se trabaja con Clubes de Abuelos, los que son atendidos por sicólogos y trabajadores de la salud; se apoyan los servicios culturales y recreativos, con sala de conciertos,  bibliotecas, parque de diversiones, anfiteatro, talleres de artes plásticas, danzas, literatura, etc. Se ejecuta un asilo de ancianos y se ha creado un Centro geriátrico, un Centro materno-infantil;  una  Escuela Taller,   donde se forman jóvenes entre 18 y 21 años como operarios calificados, esta última fue creada en 1992 entre la Agencia española de Cooperación Internacional y la Oficina del Historiador, y otras funciones socioculturales.

El grupo de la administración y  los recursos financieros contempla a los que impulsan la economía local por vía estatal y cuenta con entidades que cobran las entradas de los servicios culturales, las ventas de publicaciones y los tributos a los artesanos, trabajadores por cuenta propia y empresas estatales. Controlan las exportaciones e importaciones y centran las inversiones. La empresa Habaguanex S.A. administra hoteles de capital nacional y de empresas mixtas, la red gastronómica y comercial y la agencia de Viajes San Cristóbal; la inmobiliaria Fénix S.A. alquila viviendas, espacios para oficinas comerciales y gastronómicas,  y brinda otros servicios de transporte, y la inmobiliaria Áurea, atiende otras funciones similares.

 

ESTRATEGIA DE PLANIFICACIÓN Y GESTIÓN DEL TURISMO

La Ciudad de La Habana se ha convertido en una las principales imágenes turísticas de Cuba en los últimos años y el centro histórico de La Habana Vieja significa un generador de grandes recursos económicos. Es  un punto de atracción turística porque  conserva un conjunto de valores históricos y arquitectónicos,  y una población local, con sus hábitos y costumbres, que le otorga una identidad propia y lo convierte en un destino de obligada visita.

En 1995 se declaró el centro histórico como “Zona de alta significación para el Turismo”.

Cuba  se propuso competir como destino en el Caribe y en el resto del mundo. Para este fin, conformó un Plan perspectivo de desarrollo del turismo, de acuerdo a la cifra estimada por la Organización Mundial del Turismo,  entre el 2000 y el 2010. Este plan   demandaba una capacidad de alojamiento muy alto  e  implicaba un nivel elevado de profesionalidad en esta esfera para poder competir en la región.

Con este fin, el centro histórico de La Habana Vieja, como  producto cultural, se  propuso  crear una imagen urbana propia, que destacara sus valores esenciales y que garantizara, paralelamente, un cuerpo de vigilancia para la seguridad de los turistas, una adecuada iluminación,   higiene y  limpieza y  programas de promoción de todos sus valores.

Fue necesario recuperar e incrementar  determinadas tipologías edificatorias y ambientales, con capacidades reales de habitaciones para diversificar la red hotelera, no tan solo con la modalidad de  hoteles, sino como hostales, residencias académicas, y pensiones, que compense con un adecuado incremento de la red extrahotelera para satisfacer la demanda y el bienestar de los turistas. Es decir, de servicios gastronómicos y comerciales, incluyendo las horas nocturnas.

También  fue necesario estudiar la diversificación del tipo de turismo, que además de incluir los edificios históricos y artísticos, se sumen otras opciones como el turismo de convención y de negocios, el  que debe complementarse con   actividades y programas culturales.

La población no es solo receptora sino que se incorpora a un proceso de desarrollo económico factible en la medida que se convierte en protagonista. Se trabaja para que la población residente se vincule a  la producción y comercialización de  productos turísticos,  que propicie  un mercado creativo adecuado  a las estructuras del turismo y se integre a los nuevos puestos de trabajo creados para los servicios de la zona.

 

OFICINAS DEL HISTORIADOR Y CONSERVADOR EN DETERMINADAS  PROVINCIAS DE CUBA

Paralelo a la política de rehabilitación del centro histórico de La Habana Vieja, se han creado  Oficinas del Historiador y Conservador en las ciudades de Santiago de Cuba, Camagüey y Trinidad, con una estructura organizativa y protección legal similar a la de la capital a partir de 1997. Con esta política de rehabilitación autofinanciada se ha logrado paulatinamente un desarrollo sostenible en sus respectivos centros históricos urbanos.

 

CONCLUSIONES

§            Las legislaciones cubanas promulgadas en 1977, acerca de la protección de los bienes patrimoniales,   permitieron que Cuba contara en el fin del milenio con 172 Monumentos Nacionales, l82 Locales y 57 Zonas de Protección que hacen un total de 411 Monumentos y Sitios. Se incluyen 2 declaratorias de Centros Históricos Urbanos y 4 Paisajes y Sitios Naturales y Culturales declarados Patrimonios de la Humanidad.

§            Estos últimos  bienes culturales y naturales protegidos por el Estado cubano y que tienen otorgados la distinción de Patrimonio Mundial, han recibido apoyo y financiamiento del Comité del Patrimonio Mundial.  Estas ayudas se han recibido a través de las categorías de  Cooperación técnica y Formación, y de otras asistencias como  la Presentación de informes, dirigido a la evaluación de los sitios y posibles acciones para su conservación, y  Programas educativos.

§            Los cambios de funciones y la falta de mantenimiento a través de la historia devino en un gran deterioro de las edificaciones del centro histórico de La Habana Vieja, factor que implica una ardua labor y muchos años de trabajo. Sin embargo, la política de desarrollo y autofinanciamiento han sido muy positivas y los resultados se ven a pasos agigantados, aunque el sector de la vivienda aún  tiene un proceso  lento.

§            Los centros históricos del país que carecen de estas prerrogativas y de esta estructura organizativa, tienen un  desarrollo pausado y se rigen con la misma política de rehabilitación de la década de los 80.

 

BIBLIOGRAFÍA

1.                  Blanes Martín, Tamara. “Particularidades de la arquitectura colonial en ciudades cubanas”. Boletín No.4, Vol. 2, Publicación de la Oficina Estatal de Preservación Histórica.  San Juan de Puerto Rico, 1994.

2.                  Blanes Martín, Tamara. “Valle de Viñales”, “Parque Nacional Desembarco del Granma”, “Centro histórico urbano de la Ciudad de La Habana y su sistema  de fortificaciones”, “Centro histórico urbano de Trinidad y el Valle de los Ingenios”, “Castillo de San Pedro de la Roca del Morro / Santiago de Cuba” y “Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras en el sudeste de Cuba”. Reseñas escritas en:  Patrimonio y Desarrollo. Boletines  Nos. 1, 2, 3, 4. Publicación trimestral del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología, La Habana, Cuba, 2000.

3.                  Cuatro textos internacionales sobre conservación y restauración de monumentos. Ediciones Plaza Vieja, Ciudad de La Habana, Cuba, 1984.

4.                  Lápidus, Luis. “Patrimonio Cultural y Turismo”. Revista Arquitectura Cuba. No. 370, La Habana, Cuba, 1998.

5.                  Plan de desarrollo integral. La Habana Vieja.  Oficina del Historiador, 1998. (Material inédito)

6.                  Protección del patrimonio Cultural. Compilación de textos legislativos. Consejo Nacional de Patrimonio Cultural. Ministerio de Cultura, 1996.

 

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