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Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) 
 

SITIO HISTÓRICO RUINAS DE LEÓN VIEJO: MITOS, LEYENDAS Y RETOS


Mario Molina

(Nicaragua)

 

El año pasado, el Sitio Histórico “Ruinas de León Viejo” fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO tras cinco años de gestiones tanto por parte del Gobierno como del ICOMOS de Nicaragua.

Es interesante observar como esta gestión se vio frecuentemente retardada por la falta de un plan de manejo validado y actualizado, ya fuera en el aspecto legal (especialmente en lo que respecta a la tenencia de la propiedad), administrativo (en lo referido a las responsabilidades institucionales y de la sociedad civil), o técnico-científico (especialmente al manejo in-situ del proyecto). Esta situación fue más evidente en el período 1998-99, cuando el primer Plan Maestro (elaborado en 1987 con el apoyo de la OEA y con una duración de 10 años) caducó y no fue renovado o actualizado, razón por la cual se hizo  necesaria la elaboración de un nuevo Plan,  presentado ante las autoridades de la UNESCO para la debida declaratoria

Es importante hacer notar que durante todo este proceso la autenticidad del Sitio jamás fue cuestionada. Por el contrario, la importancia de la gran cantidad de materiales arqueológicos, antropológicos e históricos que aún  no han sido analizados en su totalidad, fue una de las razones en las que se basó el comité para aprobar la solicitud. Entre estos materiales que aún no han sido aprovechados al máximo, cabe abordar en esta ocasión las tradiciones orales que existen hasta hoy día, que deben ser objeto de rescate y difusión para que así puedan sobrevivir al fenómeno de la globalización.

Este patrimonio intangible, compuesto en este caso por varias leyendas, surge precisamente de hechos históricos confirmados, transformados posteriormente gracias a la tradición oral y la memoria colectiva en verdaderos mitos de nuestra cultura, como sería en primera instancia el del personaje histórico más relevante de la época temprana de León Viejo: Pedrarias Dávila. El poder mítico del primer gobernador de la provincia de Nicaragua, impuso un sello característico y único en la vida de los pobladores, debido a su personalidad: incansable, ambicioso, sagaz, emprendedor, temerario y temido, además de ser rencoroso, desconfiado, decidido, dominante y cruel, lo que le granjeó el apelativo de “Ira de Dios“; rasgos todos que han sido ampliamente utilizados como inspiración de varias novelas históricas, y habiendo incluso quienes hasta le han atribuido ser el fundador de la nacionalidad nicaragüense.

Producto del accionar de Pedrarias Dávila, surge la leyenda de la “Carreta Nahua”, que según la tradición, lleva las almas en pena al purgatorio, pero que, de acuerdo con algunos antropólogos culturales nicaragüenses, pudiera ser el relato de cómo los indígenas eran arrancados de sus comunidades para ser enviados como esclavos al Perú y para trabajar en las recién descubiertas minas de la región de Nueva Segovia; y de como partían entre lamentos y encadenados a una carreta halada por bueyes para no retornar jamás.

De ahí, los lamentos a media noche, el ruido de cadenas que son arrastradas, y las tibias y cráneos que forman parte del ornamento de la “Carreta Nahua“, tal y como la describen aquellos que aseguran haberla visto y han logrado sobrevivir.

Otra leyenda basada en un hecho histórico sucedido en León Viejo, es la del “ Padre sin Cabeza”, que nos rememora el sacrílego asesinato del Obispo Antonio  Valdivieso a manos de los hermanos Hernando y Rodrigo de Contreras, nietos de Pedrarias Dávila, acaecido el 26 de febrero de 1550 en la catedral de León Viejo. A este asesinato se le atribuye el mito de la maldición que cayó sobre la ciudad, y que originó una serie de desastres naturales que obligaron a los vecinos a abandonarla y trasladarse a la actual León el 3 de enero del año 1610, además de inspirar una completa que se hizo circular en ese entonces y que dice:

"Dios en su justicia

así nos ha visto

por haber matado

al señor Obispo”

Surge entonces el mito de que la ciudad había sido tragada por las aguas embravecidas del Lago de Managua; ya que ésta se ubicaba en sus costas, tal y como lo demostraba la tradición cartográfica desde 1601 cuando Antonio de Herrera elabora el primer mapa, hasta 1858 cuando el ingeniero alemán Maximilian von Sonnersten elaboró un plan proporcionando referencias exactas de su ubicación, amén de los relatos de los cronistas, algunos de los cuales como Oviedo, escribió que el contemplar dichas ruinas: “...movía a compasión”.

Ya en el siglo XIX con la construcción de la colonia de Puerto Momotombo, situada al nordeste del sitio, se realizó una primera ubicación de las ruinas. Lo cual facilitó algunos hallazgos durante el siglo XX (especialmente en la década de los años 30) y la ubicación exacta y el inicio de las excavaciones a fines de la década de los 60 a cargo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, con sede en León; con lo que el mito se desvaneció y se iniciaron una serie de acciones y gestiones de carácter permanente que suponen  retos de naturaleza ética, científica y técnica.

Estos retos se han asumido desde diferentes niveles de gestión, ya que en los inicios, el proyecto estuvo bajo la responsabilidad directa de la UNAN-León con el apoyo de un grupo de ciudadanos leoneses, en su mayoría propietarios de los terrenos adyacentes. A fines de la década de los 70 la responsabilidad del sitio pasó a manos del Gobierno Central a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural del entonces Ministerio de Cultura, situación que ha variado muy poco hasta el momento, con la diferencia de que la capacidad y la fortaleza institucionales se han visto totalmente disminuidas. Esto ha supuesto la rotación del personal técnico y la casi desaparición del personal administrativo; si bien es cierto que en estos momentos aparentemente no ha significado pérdidas lamentables para el sitio, debemos considerar en un futuro el reforzamiento de los equipos de apoyo técnico y administrativo para la conservación del mismo.

Ante esta situación, la gestión y coordinación de la sociedad civil con los organismos oficiales, gobiernos locales e instituciones privadas y de enseñanza es vital para la existencia del Sitio. Mediante la presencia y actuación efectiva de un equipo gestor que apoyado técnicamente por el plan de manejo proceda a la búsqueda de apoyo financiero, político y técnico, que garanticen las acciones pertinentes

El patrimonio intangible requiere en este caso, un trabajo de recopilación y de difusión que sólo es posible realizar aunando esfuerzos con instituciones académicas y de enseñanza superior y posteriormente su difusión con el apoyo de los medios de comunicación, así como la utilización de la Internet mediante el diseño de una página web y la elaboración de reportajes televisivos en conjunto con los grandes consorcios mundiales de la comunicación.

Las asociaciones y comités de la sociedad civil hemos aprovechado los espacios que han abierto los organismos internacionales para la gestión y en algunos casos la ejecución de acciones, además de coordinarnos con las diferentes instituciones nacionales directamente involucradas en el desarrollo integral del sitio. Al respecto, como organización no gubernamental, pertenecientes a una red internacional, actuamos como una red técnico-legal y no como una red de movilización, aprovechando al máximo los espacios que para estos efectos existen en nuestro país.

En lo que respecta a la capacidad actual y potencial del sitio, existe un pequeño Centro de Visitantes, un servicio de guías locales y se brindan los servicios básicos de infraestructura, a pesar de que la señalización tanto para su acceso como a lo interno es mínima. En el poblado adyacente, Puerto Momotombo, existe una pequeña galería que alberga una colección de objetos precolombinos, coloniales y republicanos, provenientes de la zona; sin embargo, este incipiente servicio cultural posee gran valor en la medida que es el único en todo el municipio.

Proponer el mejoramiento de la calidad de vida de esta población es parte del  objetivo de superar los niveles de pobreza de la mayoría de los  nicaragüenses, pero con la diferencia de que León Viejo y Puerto Momotombo tienen actualmente más posibilidades de integrarse a los destinos turísticos del occidente del país al contar con una buena carretera de acceso; además de  ofrecer incomparables bellezas naturales y escénicas que no están siendo debidamente aprovechadas.

Consideramos que la estrategia del desarrollo turístico de nuestro país radica en: lo primero,  desmontar el mito o la imagen de que Nicaragua es un país en guerra permanente y con mucha violencia urbana; en segundo lugar, se han aprobado recientemente leyes de incentivos fiscales a la industria turística y a la inversión, que posibilitan en gran medida la participación de nacionales y extranjeros en el proceso de reactivación de nuestra economía con el mismo trato y garantías; y en tercer lugar, existe el recurso humano capacitado para atender este sector en sus varios niveles.

Concluimos con la certeza de que una actitud positiva, con disposición y voluntad de salir adelante, acompañada del engranaje técnico correspondiente, la gestión y el aprovechamiento de los fondos existentes así como una excelente labor de difusión permitirá, al Sitio Histórico “Ruinas de León Viejo” y a los pobladores de Puerto Momotombo, experimentar en un futuro cercano que el mejoramiento de los niveles de la calidad de su vida no es solo un mito sino una realidad.

 

www.esicomos.org