COLONIA
DEL SACRAMENTO
. AVENTURAS
Y DESVENTURAS DE UNA CIUDAD HISTÓRICA IBEROAMERICANA
Rubén
García Miranda
(Uruguay)
1.
Una
ciudad estratégica
Apenas
meses después de que el 20 de enero de 1680 Manuel Lobo desembarcara en
la Isla grande de San Gabriel y el 28 iniciara la fundación en tierra
firme de la "Nova Colonia do
Santísimo Sacramento" y el asalto de las tropas españolas, dio
comienzo un proceso dinámico de idas y venidas en el dominio de la ciudad
por parte de los dos imperios en el subcontinente.
El
origen de la ciudad estuvo rodeado, pues, de características geopolíticas,
de acuerdo a las diferencias de interpretación de los límites geográficos
de las dos potencias. Fue fundada como la ciudad más al sur del Imperio
portugués, enfrentada a Buenos Aires, en un hecho que significó cambios
en el proceso de colonización y afectó el propio desarrollo la capital
del futuro Virreinato.
Importancia
geopolítica que se evidencia, por ejemplo, en la elaboración del Tratado
de Permuta, en 1750, que canjeaba la ciudad por los Siete Pueblos de las
Misiones Orientales que pasaron a manos portuguesas[1].
La
ciudad se establece de acuerdo a las pautas urbanísticas portuguesas,
lejos del rigor de la abstracción de la legislación indiana española,
con un claro pragmatismo en cuanto a sus vinculaciones topográficas y las
necesidades de defensa por tierra y por mar. Su trazado es un damero
deformado, con calles de distintos anchos y pendientes que se adecuan al
sitio y a sus requerimientos estratégicos.
Se
delineó y se construyó una ciudadela y una línea de las fortificaciones
hacia la campaña. El tipo de construcciones sin mayores valores
singulares, con calidades modestas
de techos de tejas, paredes revocadas de tipo concentrado de gran
homogeneidad en su tejido, con visuales cambiantes y una importante relación
con el Río de la Plata.
2.
Una
ciudad, un barrio
En
los primeros años de la definitiva dominación española la imagen de la
ciudad era de completa desolación, recién en la década del 1780 con la
frustrada expedición de la operación Patagonia se produce un
repoblamiento de la ciudad.
El
antiguo casco urbano queda al margen; como un barrio más de la ciudad.
La demolición de las murallas en 1859 enfatiza este proceso, de conversión
de la antigua ciudad
para pasar a ser el barrio histórico, barrio sur o
barrio pobre.
La
coexistencia con el resto de la ciudad se ha mantenido en términos
razonables, teniendo en cuenta el cambio de carácter de ciudad a barrio.
Quizá la excepción de este equilibrio sea el abrupto corte de la Avda.
General Flores, que divide el centro histórico en dos.
A
partir de ese núcleo peninsular la mancha urbana se expande (sin
explosivos crecimientos pero sin pausa con algunos corredores
significativos) al norte hacia el Real de San Carlos y la gran diagonal
hacia el puerto que se expande a la ruta 1 de comunicación con
Montevideo.
3.
Una
ciudad un monumento
La
valoración de la ciudad como un ejemplo saliente del patrimonio cultural
del país, fue en términos relativos muy temprano, en la década de 1920.
Se llevaron adelante distintos proyectos de ley para declarar el barrio
histórico como monumento histórico.[2]
En
1968 el gobierno decreta la creación del Consejo Ejecutivo de las obras
de Preservación y Reconstrucción de la Antigua Colonia del Sacramento.
Con este organismo se comienza una intensiva labor de preservación del
patrimonio y contralor
de gestión en el centro.
Una
de las figuras emblemáticas de este proceso, el arquitecto Miguel Angel
Odriozola, durante casi 20 años secretario técnico del citado Consejo y
que ha llevado adelante la mayoría de las más importantes intervenciones
de rehabilitación edilicia, explicita así los lineamientos de acción en
esos años:
-Discusión
y ajuste del programa en forma integral: económico, político, social.
-Profundo
respeto de los valores testimoniales, con adecuado tratamiento.
-Idioma
expresivo, claro, transparente y preciso, en lo posible orientado con
fines didácticos.
-Consideración
simultánea de todos y cada uno de los componentes de la unidaden estudio,
excluyendo el tratamiento aislado de alguno de sus elementos.
-Eliminación de reconstrucciones aplicando los recursos adecuados
y evitando imitaciones.
-Planteo
de las soluciones que permitan conjugar los distintos elementos, valorizándolos
armoniosamente de tal forma que supere la presencia del sello personal del
autor.
-Expresa consideración de la población preexistente en toda la
intervención.[3]
Por
otra parte al Comisión del Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación,
máxima autoridad en materia de patrimonio y coordinadora del Consejo,
llevó adelante un inventario de los distintos padrones del área en el año
1988. [4]
4.
Una
ciudad, un museo
Si
bien el Consejo ha tenido una acción muy importante en la rehabilitación
del antiguo barrio histórico, del barrio sur, tal intervención (que
supuso un mejoramiento cierto de las condiciones de las distintas
construcciones y de los ámbitos públicos) implicó también un cambio
cualitativo en la población residente. El barrio pobre se transformó rápidamente
en el barrio rico de la ciudad.
Por
más que en el último punto de los lineamientos esbozados por el Arq.
Miguel Angel Odriozola era el considerar a la población residente en toda
intervención en el centro, la realidad ha marcado una sustitución
radical en esa población.
En
la actualidad existe un gran porcentaje de viviendas de temporada que
sumadas a las desocupadas superan el 22% del total de predios. Este fenómeno
deriva en una alta proporción de propietarios de nacionalidad extranjera,
que marca una tendencia creciente.
Como señala otro de los artífices de la rehabilitación del centro el
Arq. Antonio Cravotto el sector es muy acotado; cuenta con 282 parcelas,
27 calles, 132 tramos, 5 pasajes peatonales, 3 plazas y 4 plazuelas;
reducido desde el punto de vista cuantitativo pero transformado en un
universo congruente.
Lamentablemente
transformado en un centro importante de punto de vista histórico,
importante polo, el segundo del país, desde el punto de vista turístico,
ha perdido la referencia de una población residente que lo continúe
manteniendo como un organismo vivo.
Su
tejido, sus calles rehabilitadas resultan un mudo museo que aguarda la
esporádica llegada de los turistas.
5.
Una
ciudad patrimonio mundial
Los
valores ambientales e históricos singulares del centro ameritaron la
presentación de la ciudad a la consideración de su nombramiento en la
lista de patrimonio mundial en la UNESCO.[5]
En
la reunión celebrada en Berlín entre los días 4 al 9 de diciembre de
1995, el Comité del patrimonio Mundial, expresa que dicho Barrio Histórico
ha sido inscripto de acuerdo al criterio (IV): "El monumento o conjunto de monumentos o sitio, debe ofrecer un ejemplo
eminente de un tipo de construcción o conjunto arquitectónico
ilustrativo de un período histórico significativo".
Como
sostiene el ex Director General de UNESCO, Federico Mayor:
"El
barrio histórico de Colonia del Sacramento, como todo sitio intensamente
significado por la historia es un lugar de encrucijada, encuentro y síntesis
entre culturas diferentes que terminan por ser complementarias. Las
murallas y la implantación urbana edificada en la breve península que se
adentra en el apacible paisaje fluvial del Río de la Plata, reflejan la
voluntad de marcar con claros signos externos la frontera entre dos
imperios que se repartían el mundo en el siglo XVII -el español y el
portugués- y que hoy son parte de la misma civilización ibérica. Lo que
fuera escenario de confrontación es ahora punto de diálogo y de unión.
El faro que se levanta sobre el extremo sur de la costa es el mejor símbolo.
En el damero del plano urbano colonial, en los muros de piedra que rodean
la plaza-fuerte, en las esquinas de las calles o de plazas recoletas, en
la intimidad de patios y jardines privados, se pueden retrasar
las páginas de ese mosaico histórico hecho de conquistas y alianzas,
avanzadas y retrocesos, entrecruzamiento e influencias mutuas que le dan a
la historia del Uruguay tanto su singularidad como su inevitable inserción
americana".
6.
Una
ciudad iberoamericana
Colonia
del Sacramento, más allá de los valores de su barrio histórico,
presenta las mismas dificultades que la mayoría de las ciudades
latinoamericanas: segregación social, descontrolada presión
inmobiliaria, falta de planificación adecuada, inoperancia de la mayoría
de los organismos de gestión, falta de infraestructura básica, problemas
de financiamiento, urgencias presupuestarios de su municipio.
Una
de las presiones potenciales más importantes de este centro es la
iniciativa de construir un puente binacional entre Buenos Aires y Colonia,
se piensa que una vez realizado el mencionado puente unirá en 30
minutos los 41 kilómetros de su trazado. Esa unión permitirá la
definición de un eje vial Santiago de Chile-San Pablo de fuerte
incidencia a nivel regional.
Si
bien el puente existe, no físicamente pero si en los continuos y
permanentes nexos que Colonia mantiene con Buenos Aires, por cuanto hoy
recibe un número importante de turistas todos los fines de semana y en
temporada. Numerosas fuentes especulan sobre el aumento de visitantes y
pobladores. Se habla de 60.000 habitantes para el año 2015, puente
mediante, sin considerar la población flotante.
A
nivel urbano esta situación compromete la infraestructura básica de
manera radical. Si bien la baja densidad de la ciudad hoy permitiría
alojar la mayor parte de esta nueva población, debe considerarse también
que aproximadamente del 50% de la mancha urbana carece de saneamiento, e
indudablemente la periferia no escapa a este fenómeno. Existe una
iniciativa de la municipalidad y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento
Territorial y Medio Ambiente para la aplicación de un plan de
ordenamiento territorial que regule las distintas escalas de estos fenómenos.
La
aparición de un importante número de proyectos e iniciativas califica a
Colonia como un foco importante de oportunidades para intereses privados.
Algunos proyectos como el nuevo
puerto deportivo proyectado, afectará, de concretarse, seriamente las
calidades ambientales del barrio histórico.
7.
Una
ciudad, un futuro.
Colonia
del Sacramento posee valores ambientales relevantes, una significación
histórica trascendente que ameritan sin duda su inclusión en la Lista de
Patrimonio Mundial.
La
guía operativa de la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial
considera distintas categorías de ciudades[7].
Colonia del Sacramento, sin dudas, es una ciudad
histórica viva, con los desafíos y limitaciones que dicha categoría
implica. Es más, en el caso de una ciudad latinoamericana estas tensiones
se multiplican y las posibles soluciones a sus problemas se dificultan.
Las
tensiones externas, la posible construcción de un puente a sólo 7 kilómetros
del centro, el posible eje Santiago de Chile-San Pablo, los proyectos de
obras que afectarían seriamente la calidad del centro, la sustitución
poblacional, la insuficiente capacidad operativa de los organismos públicos
de regulación y promoción y la desaforada presión inmobiliaria, son parámetros
a considerar en el seguimiento del desarrollo de un centro de importancia
patrimonial mundial. Implícitamente estos hechos nos inducen a
reflexionar sobre los posibles ajustes que debería tener el proceso de
gestión de un conjunto urbano de estas características en el singular
contexto del continente.
Retomando
las palabras de Federico Mayor, es necesario ponderar la importancia que
Colonia del Sacramento como punto de encuentro de las dos principales
culturas del continente: la hispano-criolla y la luso-criolla; como él
decía, "lo que fuera escenario
de confrontación es ahora punto de diálogo y de unión". Si
bien las urgencias económicas en los países iberoamericanos son otras,
deberemos insistir en la importancia de la defensa del patrimonio, en la
afirmación de la identidad cultural y en la inserción de la nación en
un mundo crecientemente globalizado.
Aventuras
y desventuras de una ciudad que en cierta manera sintetiza los avances y
retrocesos múltiples que significa
estudiar, investigar, valorar y, fundamentalmente, vivir en una ciudad
histórica iberoamericana.
[5]
Desde
1993 se prepara la inclusión en la citada lista. En febrero de 1995,
el entonces presidente del ICOMOS Argentina el Arq. Carlos Pernaut
elabora, a solicitud de la UNESCO, el informe de asesoramiento sobre
el centro.
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