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| Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) |
CONGRESO
SOBRE LAS CIUDADES HISTORICAS IBEROAMERICANAS
Francisco
J. López Morales (México)
La Ciudad fue la piedra angular del proceso de ocupación territorial del continente americano, utilizada por el imperio de Carlos V. Jugó un papel estratégico como apoyo de las vías de penetración y control de los nuevos y vastos dominios ultramarinos. En este proceso una gran cantidad de fundaciones hispanas tuvieron asiento en sus antecedentes indígenas preexistentes. Así se acumuló una red de asentamientos de diferente rango y vocación para ocupar y propagar los valores de la doctrina cristiana y un sistema económico que fue clave en el futuro desarrollo de la vieja Europa. Hoy, la ciudad se ha convertido en un objeto pasional del cual es difícil hablar sin comprometerse con vehemencia. En menos de diez años uno de cada dos habitantes en la tierra vivirá en la ciudad. La urbanización del mundo no es un fenómeno que se mide sólo cuantitativamente sino también en su calidad. Este fenómeno urbano es sin duda producto del crecimiento de la población, pero ello va acompañado de un proceso de transformación cultural que genera cambios económicos, políticos, jurídicos, sanitarios, educativos, religiosos y sociales. Parafraseando a Brandel podríamos decir que la ciudad inscribe sus mutaciones en un enredo de temporalidades diferenciadas. En este Encuentro de Ciudades Históricas en Iberoamérica se abordan diferentes perspectivas para analizar las metodologías de conservación del patrimonio construido, de las políticas propuestas para la rehabilitación de su caserío, así como también los compromisos de las generaciones actuales para tener un mejor futuro de la ciudad histórica. Hemos deseado abonar a este variado y complejo panorama los esfuerzos que se han realizado a nivel internacional para lograr una cooperación más estrecha y eficiente en la conservación de los distintos centros urbanos de Iberoamérica, poniendo énfasis sólo en aquellos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial. Esta ponencia tiene como meta principal difundir las discusiones y eventos oficiales que se han tenido en pro de la preservación de nuestras ciudades históricas declaradas Patrimonio Mundial, y ofrecer un panorama general de la evolución de las metodologías aplicadas para tal efecto. La naciones iberoamericanas comparten una misma historia donde se mezclan las culturas nativas, europeas y africanas, las raíces de la lengua y en general un mismo culto, factores que las integran culturalmente y las distinguen a nivel mundial. La presencia de la cultura ibérica se afirma en las numerosas edificaciones aisladas y asentamientos construidos a partir del siglo XVI, que hoy conforman los centros históricos testigos del coloniaje: Quito, Lima, México, Guanajuato, La Antigua, La Habana y Santo Domingo entre muchos otros. Estos ejemplos, ya inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, forman en su conjunto una muestra elocuente de la historia compartida de muchas naciones. Como bien sabemos la declaración de un bien cultural, como es el caso de los conjuntos urbanos, supone el reconocimiento de un mérito, de un valor de marca que confiere prestigio y resonancia a nivel internacional. Sin, embargo, implica también el serio compromiso de establecer un apropiado manejo para su conservación. Por esta razón, en 1996 el Comité del Patrimonio Mundial incluyó, en el formulario de propuesta, dos temas significativos que ayudarán en gran medida a elaborar el seguimiento del estado de conservación de los bienes inscritos: Factores que afectan al bien y el Seguimiento en sí mismo. El primero de ellos auxilia a los Estados a identificar los peligros o amenazas que penden sobre el bien propuesto, en este caso la ciudad o centro histórico, como son las demoliciones, reconstrucciones o adaptaciones a nuevos usos que experimenta el patrimonio inmueble. Sumado a esto se tienen los deterioros causados por la contaminación ambiental y los desastres naturales, tomando también en consideración si la afluencia de visitantes turísticos puede ser absorbida sin mostrar efectos adversos. En el Seguimiento se propone establecer indicadores claves para medir el estado de conservación de la totalidad del bien, que podrían ser representativos o típicos de un aspecto importante del mismo bien o estar muy cercanos a la declaración de su relevancia. Algunos buenos indicadores en la ciudades históricas son, la obtención de porcentajes que representen a los edificios que requieren de labores de reparación mayor, o bien, la estabilidad o grado de deterioro de un inmueble particular o de alguna de sus partes. Además, debe concebirse la idea de realizar un sistema regular de monitoreo del bien por lo menos una vez al año, registrando sus condiciones físicas y sumando los reportes hechos con anterioridad. Para analizar estos dos factores se llevó a cabo una reunión de expertos en la ciudad de Colonia del Sacramento, Uruguay, donde se formuló una matriz que atendiera los valores adjudicados comúnmente a las declaratorias como son: los territoriales, urbanos, arquitectónicos, ambientales, paisajísticos, sociales, históricos y culturales. De acuerdo a esos valores prefijados se logró una propuesta final de Indicadores Síntesis de señalado carácter “referencial”, que pueden ayudar a ordenar tanto la tarea de diagnóstico como la de evaluación. La propuesta de estos indicadores debe considerarse como una contribución a la sistematización de la tarea de Seguimiento. En dicha reunión, México hizo énfasis en el reconocimiento de tres indicadores muy importantes a los que hay que poner mucha atención en el caso de nuestras urbes iberoamericanas y del Caribe: el crecimiento poblacional que experimentan las ciudades históricas, la afluencia turística motivada por su riqueza natural y cultural, y la desmedida actividad comercial representada por el comercio en vía pública calificada ya como una “plaga” de los últimos años. Otro factor importante es la poca participación de la población por conservar su hábitat, lo cual nos lleva a plantear la necesidad imperiosa de fomentar el interés por la conservación mediante una amplia difusión de este aspecto a todos niveles. Sin duda alguna dicha reunión fue un buen comienzo, cuya importancia fue retomada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico quien decidió apoyar la realización de una segunda reunión con el propósito fundamental de profundizar en los indicadores definidos en Colonia del Sacramento, sin dejar de lado la protección y conservación de las ciudades históricas. En esta ocasión el evento se efectuó en las ciudades de Úbeda y Baeza del 27 al 30 de abril de 1999. Los Indicadores para la evaluación del estado de conservación de las ciudades históricas fueron reconocidos como un tema de carácter relevante, y constituyen también un campo de investigación de gran interés para las políticas que se desarrollen en las mismas. Se observó además la necesidad de evaluar la presencia de las diversas categorías patrimoniales en las ciudades históricas: bienes muebles e inmuebles, arqueológico, intangible, etcétera, así como la urgencia de propiciar el entendimiento de estos núcleos con sus entornos para mantener un diálogo equilibrido. En esta ocasión se apreció la importancia de estudiar también varios factores que inciden en las ciudades históricas, uno de ellos es el económico, vinculado con diversos aspectos como son: los recursos disponibles, la renta, inversiones y reversiones en la comunidad, empleos, etcétera. Sumados a estos, se vieron los impactos ambientales, antrópicos, la vitalidad de las comunidades urbanas, la permanencia de sus residentes, acciones de los poderes públicos, impacto del turismo y el consumo de los bienes culturales. Por último se abordaron asuntos sobre programas de formación, cooperación e intercambio desde una perspectiva interdisciplinar. Como podemos observar los Indicadores se han convertido ya en un nuevo instrumento metodológico de conservación de las ciudades inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial, que será de gran ayuda para el exámen de los informes periódicos que señalan las Orientaciones para la aplicación de la Convención. Sin embargo, están aún muy lejos de haber llegado a felices conclusiones. Creemos que apenas se ha iniciado un largo camino por recorrer, en el cual destaca la necesidad de continuar con estas reuniones para llegar a disponer de un sistema de evaluación, riguroso y fino, que califique el grado de conservación de los centros históricos, definir los umbrales y coeficientes en la medida de lo posible de aquellos rubros que sirvan para cuantificar las transformaciones; y proponer “familias” de problemas a cada uno de los tipos de ciudades. En este apasionante tema de las ciudades del Patrimonio Mundial se agrega una nueva figura para favorecer la cooperación internacional que asegure la salvaguardia de las mismas, que es la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial. Dentro de este organismo se llevó a cabo la tercera reunión regional para las Américas, celebrada en la ciudad de Quebec el pasado mes de abril. En esa ocasión, alcaldes, técnicos y representantes de las ciudades del Patrimonio Mundial y algunas ciudades históricas de las Américas se congregaron con el fin de discutir y deliberar los asuntos más relevantes relativos a la cooperación cultural para la preservación del rico patrimonio urbano del continente americano. Antes de conocer los resultados de dicha reunión, es conveniente recordar lo acontecido en las dos cumbres anteriores. En Miami (1994) los diversos Estados que forman la Organización referida se comprometieron a resolver las problemáticas americanas enfocando los planes de acción a cuatro grandes temas que constituyen los objetivos principales para la salvaguardia y rehabilitación de los centros antiguos: 1. el refuerzo de la democracia 2. la integración económica 3. la erradicación de la pobreza 4. la garantía del desarrollo duradero
En Santiago de Chile (1998) se aprobó un Plan de acción orientado a fomentar la calidad de vida en las ciudades, tomando en cuenta los problemas sociales, culturales, económicos y ambientales que incumben en particular a los centros antiguos urbanos, donde generalmente habita la población más desprovista. La tercera reunión cumbre de Quebec produjo una Declaración muy importante en la cual los alcaldes solicitan que los jefes de Estado y de Gobierno reafirmen su responsabilidad y su voluntad de comprometerse a favor de la salvaguardia de las ciudades históricas dentro de una perspectiva de diversidad cultural y desarrollo verdadero. Para ello deben reconocer que la valoración del patrimonio actúa a favor del desarrollo,esto es, que el proyecto de preservación y valoración del centro histórico de la ciudad, cuando está bien administrado, se convierte en un factor de enriquecimiento cultural, social y económico durable de la ciudad entera, y una prueba del mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, principalmente. Asimismo, deben crear las condiciones necesarias para una gestión democrática y participativa de la ciudad histórica, apoyando toda iniciativa de restablecimiento y consolidación en ese sentido, de las estructuras ya existentes del gobierno municipal. Dos de los más importantes logros alcanzados en esta tercera cumbre fueron la solicitud de crear el Fondo nacional del patrimonio urbano, destinado a promover las inversiones en la restauración y revitalización de los centros urbanos históricos nacionales; y el Fondo interamericano para la salvaguardia de las ciudades históricas, financiado sobre una base recurrente por los Estados concernientes y por la cooperación internacional, destinado a promover proyectos estratégicos de revaloración de los mismos centros, y que además se constituya un Consejo de gestión de dicho Fondo que reuna a los protagonistas del sector del patrimonio urbano de las Américas. Estas propuestas y recomendaciones puntuales dirigidas a las autoridades encargadas de su custodia, las colocan en posición de decidir entre conservar o perder tal riqueza cultural. Ciudades
y Centros Históricos de Latinoamérica País/Ciudad o Centro Histórico
Año de inscripción BoliviaPotosí
1987 Sucre 1991BrasilOuro
Preto
1980 Olinda
1982 Salvador
de Bahía
1985 Sao
Luis
1997 Diamantina
1999 ColombiaCartagena
1984 Santa
Cruz de Mompox
1995 CubaVieja
Habana y sus fortificaciones
1982 Trinidad
y el Valle de los Ingenios
1988 República DominicanaSanto
Domingo
1990 EcuadorQuito
1978 Santa
Ana de los Ríos de Cuenca
1999 GuatemalaAntigua
Guatemala
1979 MéxicoMéxico
y Xochimilco
1987 Oaxaca
1987 Puebla
1987 Guanajuato
y minas adyacentes
1988 Morelia
1991 Zacatecas
1993 Querétaro
1996 Tlacotalpan
1998 Campeche
1999 PanamáPortobelo-San
Lorenzo
1980 Distrito
Histórico de Panamá
1997 PerúCuzco
1983 Lima
1988 Arequipa
2000 UruguayColonia
del Sacramento
1995 VenezuelaCoro
y su puerto
1993
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