PATRIMONIO
DE LA CIUDAD,
PRESENCIAS Y AUSENCIAS
. CENTRO
HISTÓRICO, ¿ES SUFICIENTE PARA LA MEMORIA DE LA CIUDAD?
Carlos
Moreno
(Argentina)
La
ciudad, máxima expresión de la cultura de un territorio, como todo
organismo tiene un centro, un cuerpo
y bordes.
El
centro histórico condensa la memoria fundacional, pero sobre todo el
centro del poder y la expresión de las diferentes fuerzas que componen la
cumbre de la ciudad. La plaza mayor y sus alrededores en general
concentran sus elementos de mayor significado, que por la naturaleza de
sus materiales muchas veces han sobrevivido a su tiempo. En las ciudades
de gran dinámica, las nuevas fuerzas reemplazan a las antiguas y por
tanto generan nuevas expresiones y significados. El perfil de las ciudades
muchas veces marcan la dimensión de las fuerzas actuantes. En la ciudad
de Buenos Aires en el siglo XVII las pequeñas iglesias de los conventos y
sus limitadas torres daban fe del poder y prestigio en la ciudad-aldea. En
la primera parte del siglo XVIII se consolidan las importantes iglesias de
los conventos con cúpulas y torres. A mediados de siglo, el cabildo
empieza a competir débilmente con su torre y luego dentro del proceso de
secularización disputa hasta la regulación de las horas del día con un
reloj que fue reemplazando a las campanas. A mediados del siglo XIX las cúpulas
y torres van quedando sumergidas por los edificios de las empresas
comerciales o los molinos harineros con sus chimeneas. A fines del siglo,
con la aparición de nuevas tecnologías como el hierro y luego el
ascensor, los edificios de renta, los bancos..., se conforma el nuevo
perfil ciudadano. A fines del XX las nuevas formas económicas y la
globalización hacen que de la ciudad surjan altísimas torres vidriadas,
con las que todo lo anterior pasó a un segundo plano.
La
ciudad de Buenos Aires se fundó en el siglo XVI para abrir puertas a la
tierra, y por cuatro siglos se fue renovando en el mismo lugar; la única
permanencia, es la traza. Con el tiempo, su característico
paisaje del puerto se fue amortiguando por las construcciones,
alejando el centro fundacional de la ribera. Alrededor del centro se
especializaron algunas áreas funcionales específicas: bancaria,
comercial, administrativa, que expulsan a la vivienda. El centro histórico
de Buenos Aires es y fue, con algunas excepciones, el centro
del poder, con sus instalaciones del siglo XX. Permanece entre los
valores de la gente los lugares de convocatoria o protesta. La Plaza de
Mayo es el espacio comunitario de todos; a nadie se le ocurre una protesta
en una plaza de barrio. El centro es trascendencia, pero esta escala se
adquiere por función, por tradición y por la educación que fija allí
sus referentes.
La
ciudad fue creciendo a partir del centro hasta las distancias posibles a pie; luego hubo que esperar hasta la
organización de las comunicaciones interiores (tranvías, trenes,
colectivos), y el desarrollo se hizo en función de éstas. En tanto, las
necesidades de centros de servicios a distancias razonables fue dando
forma a caseríos, y luego pueblos, donde se concentraban los servicios y
administración locales. Y de esa forma surgen poblados en Flores (1805),
La Boca (1830), Belgrano (1855), Barracas (1856). Estos pueblos se
desarrollan organizados alrededor de sus plazas y vías de comunicación
(Camino Real, puentes, etc.). A medida que crece la ciudad, se van
transformando las antiguas chacras en quintas, luego lotes, y
una ocupación de alta densidad a partir de mediados del siglo XX. Estas
comunidades con memoria de muchas generaciones, sin embargo parecen
no tener historia suficiente
pues siempre el carácter
patrimonial de las obras viene dado por lo oficial, y lo oficial
está en el centro. La estación del ferrocarril, la iglesia, las fábricas
o el paisaje cultural no parecen ser suficientes; y solo en algunos casos
se los rescata en su pintoresquismo,
(transferencias de identidad realizando una) en muchos casos desde el
centro se homogeiniza el paisaje urbano con la forestación y el
equipamiento, único para todos los barrios, sean áreas patrimoniales o
no. Los bordes en constante crecimiento han generado una cultura “orillera”que
hoy permanece en lo intangible.
¿Cuál
es el patrimonio de la ciudad, una ciudad que tiene centro, que tiene
barrios y bordes? ¿Cómo podemos comprender un patrimonio sin escalas,
donde sólo hay centro?
En
la nueva constitución de la ciudad se estipula una reforma administrativa
donde se organizan 14 alcaldías para el manejo de los problemas locales,
muchas veces en espacios que no tiene correspondencia entre identidad y
territorio. La nueva escala necesita tener referentes
fuertes que ayuden a su identidad y afirmación y en eso tendría un
papel fundamental el patrimonio local que en muchos casos es sencillo en
comparación al del centro, pero suficiente
si no comparamos sólo los valores estéticos o económicos sino el
patrimonio como condensador de afectos y
memoria.
Para
ello debemos ponerlo en valor cultural frente a sus comunidades. Éstas
por generaciones mediante la
educación y los medios han
valorizado el centro por sobre las otras escalas y hoy es necesario
recuperar identidad y valor desde lo local. La educación formal o
informal, es el medio más sólido para este objetivo; y la metodología
es estructurar el patrimonio cultural en las
distintas escalas de las sociedades humanas, comenzando por el
individuo que conserva una serie de referentes que explican su memoria.
Luego la escala de la familia, el barrio, la ciudad, la región, la escala nacional, la
latinoamericana, y luego la escala que expresa a la humanidad y sus
valores relativos. (Patrimonio mundial)
Un
primer paso para poner en valor el patrimonio local debería comenzar por
un inventario:
01.
Localización
de los referentes significativos en los distintos barrios, incluyendo
aquellos de menor carácter que podrían ser alternativos. Empezando por
un inventario de los que son propiedad de la Ciudad, de manera parcial o
compartida: Chacra de los Remedios, Villa Ambato, Casa Marcó del Pont,
Quinta Comastri, Administración de los Mataderos, Administración del
Jardín Botánico. Incluyendo algunos edificios escolares que usan
parcialmente los edificios históricos: Parque Rivadavia, Escuela Devoto u
otros casos particulares.
02.
Localización
de los referentes significativos por su carácter y posición relativa que
actualmente están administrados por Femesa (Entidad que administra los
bienes remanentes de los ferrocarriles estatales). En distintas provincias
se han realizado cesiones de instalaciones ferroviarias a distintos
organismos nacionales o municipales, los cuales en gran parte han encarado
refuncionalizaciones: (Monte Caseros en Corrientes estación terminal,
estaciones terminales en la ciudad de Mendoza, talleres de locomotoras en
Junín Provincia de Buenos. Aires, estaciones y talleres en la ciudad de
Tucumán, etc.. La ciudad de Buenos Aires cuenta con espacios
significativos en diversos barrios: estación Constitución (Area 1885), estación
Once, galpones y talleres en estación Liniers, estaciones y anexos
en Retiro, talleres y playas en Caballito, estación Sola. La
potencialidad de este patrimonio desactivado o en usos secundarios, podría
descomprimir el desarrollo de las áreas circundantes y dar respuestas a
muchas necesidades barriales.
03.
Poner
en valor cultural el patrimonio barrial a través del trabajo escolar,
usando los objetivos fijados en la currícula
escolar.
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