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Seminario Internacional de Ciudades Históricas Iberoamericanas (Toledo, 2001) 
 

PATRIMONIO DE LA CIUDAD, PRESENCIAS Y AUSENCIAS . CENTRO HISTÓRICO, ¿ES SUFICIENTE PARA LA MEMORIA DE LA CIUDAD?


Carlos Moreno

(Argentina)

 

La ciudad, máxima expresión de la cultura de un territorio, como todo organismo tiene un centro, un cuerpo y bordes.

El centro histórico condensa la memoria fundacional, pero sobre todo el centro del poder y la expresión de las diferentes fuerzas que componen la cumbre de la ciudad. La plaza mayor y sus alrededores en general concentran sus elementos de mayor significado, que por la naturaleza de sus materiales muchas veces han sobrevivido a su tiempo. En las ciudades de gran dinámica, las nuevas fuerzas reemplazan a las antiguas y por tanto generan nuevas expresiones y significados. El perfil de las ciudades muchas veces marcan la dimensión de las fuerzas actuantes. En la ciudad de Buenos Aires en el siglo XVII las pequeñas iglesias de los conventos y sus limitadas torres daban fe del poder y prestigio en la ciudad-aldea. En la primera parte del siglo XVIII se consolidan las importantes iglesias de los conventos con cúpulas y torres. A mediados de siglo, el cabildo empieza a competir débilmente con su torre y luego dentro del proceso de secularización disputa hasta la regulación de las horas del día con un reloj que fue reemplazando a las campanas. A mediados del siglo XIX las cúpulas y torres van quedando sumergidas por los edificios de las empresas comerciales o los molinos harineros con sus chimeneas. A fines del siglo, con la aparición de nuevas tecnologías como el hierro y luego el ascensor, los edificios de renta, los bancos..., se conforma el nuevo perfil ciudadano. A fines del XX las nuevas formas económicas y la globalización hacen que de la ciudad surjan altísimas torres vidriadas, con las que todo lo anterior pasó a un segundo plano.

La ciudad de Buenos Aires se fundó en el siglo XVI para abrir puertas a la tierra, y por cuatro siglos se fue renovando en el mismo lugar; la única permanencia, es la traza. Con el tiempo, su característico paisaje del puerto se fue amortiguando por las construcciones, alejando el centro fundacional de la ribera. Alrededor del centro se especializaron algunas áreas funcionales específicas: bancaria, comercial, administrativa, que expulsan a la vivienda. El centro histórico de Buenos Aires es y fue, con algunas excepciones, el centro del poder, con sus instalaciones del siglo XX. Permanece entre los valores de la gente los lugares de convocatoria o protesta. La Plaza de Mayo es el espacio comunitario de todos; a nadie se le ocurre una protesta en una plaza de barrio. El centro es trascendencia, pero esta escala se adquiere por función, por tradición y por la educación que fija allí sus referentes.

La ciudad fue creciendo a partir del centro hasta las distancias posibles a pie; luego hubo que esperar hasta la organización de las comunicaciones interiores (tranvías, trenes, colectivos), y el desarrollo se hizo en función de éstas. En tanto, las necesidades de centros de servicios a distancias razonables fue dando forma a caseríos, y luego pueblos, donde se concentraban los servicios y administración locales. Y de esa forma surgen poblados en Flores (1805), La Boca (1830), Belgrano (1855), Barracas (1856). Estos pueblos se desarrollan organizados alrededor de sus plazas y vías de comunicación (Camino Real, puentes, etc.). A medida que crece la ciudad, se van transformando las antiguas chacras en quintas, luego lotes, y una ocupación de alta densidad a partir de mediados del siglo XX. Estas comunidades con memoria de muchas generaciones, sin embargo parecen no tener historia suficiente pues siempre el carácter patrimonial de las obras viene dado por lo oficial, y lo oficial está en el centro. La estación del ferrocarril, la iglesia, las fábricas o el paisaje cultural no parecen ser suficientes; y solo en algunos casos se los rescata en su pintoresquismo, (transferencias de identidad realizando una) en muchos casos desde el centro se homogeiniza el paisaje urbano con la forestación y el equipamiento, único para todos los barrios, sean áreas patrimoniales o no. Los bordes en constante crecimiento han generado una cultura “orillera”que hoy permanece en lo intangible.

¿Cuál es el patrimonio de la ciudad, una ciudad que tiene centro, que tiene barrios y bordes? ¿Cómo podemos comprender un patrimonio sin escalas, donde sólo hay centro?

En la nueva constitución de la ciudad se estipula una reforma administrativa donde se organizan 14 alcaldías para el manejo de los problemas locales, muchas veces en espacios que no tiene correspondencia entre identidad y territorio. La nueva escala necesita tener referentes fuertes que ayuden a su identidad y afirmación y en eso tendría un papel fundamental el patrimonio local que en muchos casos es sencillo en comparación al del centro, pero suficiente si no comparamos sólo los valores estéticos o económicos sino el patrimonio como condensador de afectos y  memoria.     

Para ello debemos ponerlo en valor cultural frente a sus comunidades. Éstas por generaciones mediante la educación y los medios han valorizado el centro por sobre las otras escalas y hoy es necesario recuperar identidad y valor desde lo local. La educación formal o informal, es el medio más sólido para este objetivo; y la metodología es estructurar el patrimonio cultural en las distintas escalas de las sociedades humanas, comenzando por el individuo que conserva una serie de referentes que explican su memoria. Luego la escala de la familia, el barrio, la ciudad, la región, la escala nacional, la latinoamericana, y luego la escala que expresa a la humanidad y sus valores relativos. (Patrimonio mundial)

Un primer paso para poner en valor el patrimonio local debería comenzar por un inventario:

01.    Localización de los referentes significativos en los distintos barrios, incluyendo aquellos de menor carácter que podrían ser alternativos. Empezando por un inventario de los que son propiedad de la Ciudad, de manera parcial o compartida: Chacra de los Remedios, Villa Ambato, Casa Marcó del Pont, Quinta Comastri, Administración de los Mataderos, Administración del Jardín Botánico. Incluyendo algunos edificios escolares que usan parcialmente los edificios históricos: Parque Rivadavia, Escuela Devoto u otros casos particulares.

02.    Localización de los referentes significativos por su carácter y posición relativa que actualmente están administrados por Femesa (Entidad que administra los bienes remanentes de los ferrocarriles estatales). En distintas provincias se han realizado cesiones de instalaciones ferroviarias a distintos organismos nacionales o municipales, los cuales en gran parte han encarado refuncionalizaciones: (Monte Caseros en Corrientes estación terminal, estaciones terminales en la ciudad de Mendoza, talleres de locomotoras en Junín Provincia de Buenos. Aires, estaciones y talleres en la ciudad de Tucumán, etc.. La ciudad de Buenos Aires cuenta con espacios significativos en diversos barrios: estación Constitución (Area 1885), estación Once, galpones y talleres en estación Liniers, estaciones y anexos en Retiro, talleres y playas en Caballito, estación Sola. La potencialidad de este patrimonio desactivado o en usos secundarios, podría descomprimir el desarrollo de las áreas circundantes y dar respuestas a muchas necesidades barriales.     

03.    Poner en valor cultural el patrimonio barrial a través del trabajo escolar, usando los objetivos fijados en la currícula escolar.

 

 

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