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Los Itinerarios Culturales
Indice 2. Definición científica de los itinerarios culturales 4. Anexos
Los
itinerarios culturales representan un cambio cualitativo de la noción
de conservación del patrimonio. Poco a poco se ha ido ampliando la
noción de monumento en su consideración como obra aislada de su
contexto, e introduciendo la de centros, barrios, poblaciones históricas,
y paisaje cultural como categorías patrimoniales. Nuevos contenidos
sustantivos, como el patrimonio industrial y tecnológico, o la
eliminación de barreras cronológicas, han ido dando entrada a la
valoración de nuevos elementos como bienes integrantes del patrimonio
y a nuevas aproximaciones a su tratamiento dentro de un contexto mucho
más amplio que trata de explicar y salvaguardar sus relaciones
significativas con el medio cultural e histórico dentro del cual se
han generado. La consideración de los itinerarios culturales como un nuevo concepto o categoría patrimonial no se opone a ninguna de las categorías ya consagradas. Antes bien, las reconoce y ensalza, ampliando su significado dentro de un marco más integrador, multidisciplinar y compartido. Tampoco se solapa con otras categorías (monumentos, ciudades, paisajes culturales, patrimonio industrial, etc.) que pueden existir en su seno. Simplemente las interrelaciona dentro de una perspectiva de mayor comprensión histórica, más plural y más justa, favoreciendo la comunicación y la cooperación entre los pueblos para la conservación del patrimonio. Hechas estas observaciones preliminares, lo que voy a leer a continuación son extractos de las aportaciones realizadas por miembros de todo el mundo del Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC) de ICOMOS[1] , las cuales servirán para explicar la definición de los mismos y sus términos operativos, aspectos éstos a los que me referiré en la segunda parte de esta exposición. Esta introducción sustantiva interesará especialmente a aquellos profesionales de la defensa del patrimonio cultural mundial que posean la necesaria sensibilidad para comprenderlo y conservarlo. No aspiro a más. Pero sí a que haya el suficiente número de ellos para identificarlo y evitar su destrucción. Si no fuera así, sería mejor volver a nuestros hogares con la convicción de que estamos malgastando nuestros esfuerzos e ideales, por muchas “misses en scene” que hagamos en Zimbabwe, aquí, en París, o en cualquier otro lugar del mundo. “Actualmente, el estado del patrimonio cultural es
preocupante. Su integridad cultural se halla destruida, su patrimonio
común está fragmentado en sistemas nacionales cerrados y, en la
mayoría de los casos, es poco conocido en el mundo. No existen políticas
coordinadas para la protección y promoción del patrimonio. Las
crisis económicas, la legislación obsoleta de los países en
transición, los conflictos, tanto militares como étnicos, y las catástrofes
naturales no solo afectan negativamente sino que ponen en serio
peligro al patrimonio cultural que resulta muy vulnerable. La
identificación, el estudio y la promoción de los itinerarios
culturales deben ayudar a poner fin a este estado de cosas, lanzando y
divulgando la idea de este nuevo papel que corresponde al patrimonio
cultural y definir, por vez primera, la macro estructura del
patrimonio dentro de los itinerarios culturales regionales e
internacionales. El patrimonio debe ser identificado como un sistema,
una comunidad unida que cuenta con sus propias infraestructuras, redes
de células, zonas y centros, y no solamente como una mera suma de
sistemas nacionales aislados”. “El
nuevo concepto abarcado por los itinerarios
puede dotar a la política de preservación de una amplitud
territorial, una integridad cultural y una armonización de acciones y
contenidos que pocas veces se ha logrado hasta ahora”.
“El
itinerario cultural constituye en sí mismo un bien cultural adaptado
a las diversas culturas que ha ido fecundando y a las cuales
transciende como un valor de conjunto al ofrecer una serie sustantiva
de características y escalas de valores compartidos. Dentro de su
identidad global, el valor de sus partes reside en su interés común,
plural y participativo. De esta forma contribuye a lograr una asunción
más completa y enriquecedora de la propia identidad, al tener en
cuenta que ésta se inscribe en una dimensión más amplia,
representada por la realidad cultural compartida, dentro de los lazos
culturales universales”. “Esta trascendencia de escala permite, en primera instancia, una vinculación cultural entre pueblos, ciudades, regiones y continentes. Esta amplitud es importante desde el punto de vista territorial y del tratamiento integral de los diversos elementos patrimoniales que incluye pero, a su vez, se constituye en una alternativa a un proceso de homogeneización cultural. Desde esta perspectiva, los itinerarios se erigen en un posible punto de reencuentro con una historia y una geografía debilitadas en sus contenidos, en una recuperación del tiempo y el espacio propios de cada cultura. Ofrecen así mismo la oportunidad de volver a compartir un espacio cultural común y vincular el territorio con un patrimonio intangible de gran valor para la vida tradicional de las comunidades implicadas en su trayecto”. “En
un contexto universal, ya no es válida la idea de seres y países
individualistas encerrados en una dinámica meramente interna.
Especialmente ante los aspectos negativos de la globalización actual,
interesa reconocer que formamos parte de grupos culturales unidos por
factores comunes de cohesión entre nuestras respectivas identidades,
así como por intereses
compartidos. Los itinerarios culturales nos brindan la oportunidad de
revalorizar nuestra propia identidad,
y también nuestros principios como individuos y como grupo
cultural”. “Se
hace así evidente que en el tratamiento que demos a la identidad
cultural es donde reside la esperanza de salvaguardar la riqueza
cultural que corresponde a la humanidad en su conjunto, a través
de la reafirmación y el respeto a lo particular. Y es precisamente en
ese ámbito y sentido de lo particular o singular donde se debe
procurar el diálogo cultural con otros pueblos,
y no la imposición o la intolerancia. El desarrollo humano,
tal y como hoy en día lo conocemos, es en gran medida resultado de
los itinerarios culturales que tendieron puentes de comunicación,
intercambio y entendimiento entre distintos pueblos. A través de
ellos, los seres humanos se entremezclaron dando lugar a una
diversidad cultural con identidades compartidas y diferentes matices
y, al mismo tiempo, con personalidad local propia en el patrimonio
construido e intangible. Todos y cada uno de los pueblos han aportado
conocimiento y cultura que, merced al efecto multiplicador de los
intercambios, se han ido introduciendo
entre la humanidad, adoptando formas y características propias en
cada caso. El análisis e interpretación de esos cruces permiten
afirmar nuestros rasgos peculiares y característicos y, simultáneamente,
nos proporcionan otra imagen más integral de nosotros mismos”. “Tradicionalmente,
la carga emocional que ha acompañado a muchos itinerarios culturales
históricos ha sido muy negativa. Sin embargo, éstos pueden ilustrar
por sí mismos los resultados positivos del encuentro y la mezcla de
gentes de diferentes grupos del mundo que han llegado a producir una
particular forma de vida y a generar una “cultura específica”.
Además, las historias comunes y las culturas vivas de
diferentes comunidades humanas, relacionadas a través de un
itinerario cultural, ofrecen un factor favorable para el entendimiento
y la solidaridad entre los pueblos” “Los
itinerarios culturales históricos no han supuesto únicamente el
desplazamiento de los hombres, sino también el de sus ideas, así
como el de la política, las guerras y la paz, el mal y el bien. Por
las rutas culturales han pasado las misiones religiosas, las caravanas
de peregrinos, los viajeros, los invasores y las caravanas
comerciales. Estos desplazamientos han jugado un papel muy importante
en el enriquecimiento de la civilización y su difusión en el mundo.
La civilización, en un sentido amplio, ha sido el fruto de un
encuentro universal entre los pueblos y una creación mutua”. Por
lo que se refiere al patrimonio intangible, no cabe duda de que “La
dimensión inmaterial del patrimonio es resultado conjunto de la
autenticidad e integridad histórica de los mensajes del patrimonio físico,
los monumentos y los sitios, y de la interdependencia de los elementos
significativos de los itinerarios culturales. El estudio de los
valores intangibles refuerza la comprensión de los valores tangibles
que se encuentran directamente asociados a la conservación
tradicional del patrimonio. Esta realidad es especialmente importante
para ... la protección de un valor
superior a la suma de los elementos que constituyen el itinerario
cultural y que le confiere su sentido”. “Además de una realidad de carácter material, los
itinerarios culturales entrañan un elemento dinamizador que actúa
como un hilo conductor o cauce a través del cual han fluido los vasos
comunicantes del proceso civilizador. En su seno, y a lo largo de la
historia, se han producido múltiples flujos y reflujos con
aportaciones enriquecedoras para el conjunto, emanadas desde los
diversos puntos de su recorrido. Ese fluido vital de la cultura se
manifiesta en el espíritu y las tradiciones que constituyen el
patrimonio intangible de los itinerarios culturales. Así, junto a los
bienes patrimoniales de carácter material o tangible, dichos
itinerarios representan un crisol de bienes inmateriales que explican
el alma de los pueblos. Si a través del estudio y promoción de un
itinerario cultural logramos que esa esencia profunda sirva para
construir un espacio de reencuentros, habremos contribuido de forma
sustantiva a superar algunos de los grandes lastres que la humanidad aún
sigue arrastrando: el racismo, la segregación, la discriminación, el
aislacionismo, la falta de solidaridad, las barreras a la información
y al conocimiento, etc. A través de los itinerarios culturales
entendidos como elementos dinamizadores de la sociedad, el patrimonio
histórico puede ser considerado en su dimensión viva, como pilar de
desarrollo integral y sostenible”. “En
los itinerarios culturales, en fin, se combinan de forma armónica las
diferentes disciplinas de la conservación del patrimonio cultural
internacionalmente reconocidas por ICOMOS como la arqueología, los
paisajes culturales, las ciudades históricas, la arquitectura vernácula,
los materiales constructivos, el turismo cultural, y las cuestiones
jurídicas, entre otras”. 2.
Definición científica de los itinerarios culturales
La definición científica de los itinerarios culturales no ha supuesto rupturas ni contradicciones en su desarrollo, aunque sí ha experimentado una enriquecedora evolución en el último decenio. Sus antecedentes, desde el punto de vista de la realidad como materia de estudio, se encuentran en la inscripción del Camino de Santiago como Patrimonio Mundial en 1993. Y, desde el punto de vista conceptual, en la reunión de expertos sobre “Los Itinerarios como parte de nuestro Patrimonio Cultural” que, con motivo del interés despertado por dicha inscripción, se celebró en Madrid en noviembre de 1994. Los trabajos llevados a cabo por el Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC) de ICOMOS a través de sus numerosos encuentros científicos internacionales, así como mediante la identificación e investigación sistemática de algunos itinerarios culturales de gran importancia, han desembocado en una definición precisa y en la concreción de los factores conceptuales y operativos que determinan la existencia de esta nueva categoría. Antes de pasar a exponer dicha definición, resulta necesario aclarar que los itinerarios culturales, desde el punto de vista científico, nada tienen que ver con la idea común- y hoy muy extendida- de que un itinerario cultural se crea con la imaginación y la voluntad de establecer conjuntos asociativos de bienes culturales que poseen rasgos comunes. Así, en el continente europeo, donde- dada su actual configuración geopolítica- se tratan de reforzar los rasgos comunes de identidad, el Consejo de Europa utiliza el siguiente slogan: “Cree usted su propio itinerario cultural”. No es, pues, extraño que en el CIIC de ICOMOS se reciban continuas demandas de ayuda para promocionar rutas turísticas o intelectuales que nada tienen que ver con las premisas científicas de esta categoría patrimonial. Para hacer fácilmente comprensible lo que digo, daré algunos ejemplos recientes. La asociación Hispania Nostra, filial de Europa Nostra, acaba de celebrar un encuentro sobre la llamada “Ruta del Cid” que reconstruye el camino que el personaje histórico recorrió tras su destierro de Castilla, rumbo al Reino de Aragón y al de Valencia de donde nunca regresó; se crean rutas gastronómicas, de iglesias románicas y góticas, de castillos y monasterios, sin que entre ellos existiera una dinámica habitual de recorridos con un carácter funcional ni conexiones históricas destacables y permanentes a través de un itinerario comúnmente practicado; la ruta de la lengua española vinculando, por meros motivos de oportunidad político-cultural, a tres o cuatro puntos geográficos próximos entre sí como San Millán, Salamanca, Valladolid y Alcalá de Henares e ignorando el resto de países que la hablan en el mundo, es otro ejemplo. O rutas de escritores portugueses entre las poblaciones en las que cada uno de ellos vivieron aunque no se hubieran conocido nunca. Etc. Pero un itinerario cultural no es una mera asociación de ideas o elementos, como no lo es tampoco una expedición bélica, un avance militar ni un viaje de exploración, aventuras o descubrimientos, sin mayor continuidad, aunque hayan tenido una gran trascendencia histórica. Tampoco pueden incluirse dentro de la categoría de itinerarios culturales los movimientos migratorios que no hayan generado un patrimonio derivado de intercambios culturales mantenidos durante un período apreciable de la historia. No deja de ser interesante y resulta muy legítimo que se fomenten todas esas formas de asociar elementos entre sí o de resaltar episodios históricos. Incluso puede resultar muy positivo desde el punto de vista del turismo cultural. Pero ello no supone que su creación artificial o “virtual”, mediante un proceso intelectual de carácter inductivo, pueda dar carta de naturaleza a una categoría científica patrimonial de nuevo cuño. Por el contrario, los itinerarios culturales, en sentido científico, son realidades históricas y culturales de profundos y evidentes contenidos patrimoniales surgidos en torno a su propia y sustantiva dinámica. Conviene, por tanto, centrarnos en la definición científica de los Itinerarios Culturales que, como se ha expuesto anteriormente, parte de las observaciones y conclusiones de la reunión de Madrid de 1994, motivada ésta por la inclusión del Camino de Santiago en el Patrimonio Mundial, la cual se manifestó como un complejo concepto cultural sin precedentes hasta entonces. Si la reunión de 1994 consistió en una primera “discusión” sobre el tema – como se hace constar en el borrador de revisión de las Directrices para la aplicación de la Convención de 1972- , hay que destacar que la definición se materializó finalmente en la segunda reunión de expertos, celebrada también en Madrid en Mayo del presente año, cuyas conclusiones se atuvieron estrictamente al desarrollo doctrinal llevado a cabo por el CIIC. Esta reunión no fue casual. La
directiva internacional del CIIC fue informada de que en la Sexta
Reunión Extraordinaria del Comité de Patrimonio Mundial, celebrada
los días 17 y 22 de marzo de 2003, a raíz de las intervenciones
hechas por la delegación oficial de México y de otros países, se
solicitó de ICOMOS la preparación de una propuesta dirigida a
considerar la posible inclusión de los itinerarios culturales como un
nuevo concepto específico entre los diferentes bienes culturales
contemplados en las Directrices de la Convención del Patrimonio
Mundial[2].
Los directivos del CIIC
solicitaron el necesario apoyo económico del Ministerio español de
Cultura que también había auspiciado la reunión de expertos de la
UNESCO e ICOMOS en 1994. Gracias a ello se llevó a cabo este segundo
encuentro al que asistieron el Presidente de ICOMOS y algunos miembros
del Centro de Patrimonio Mundial, uno de los cuales fue designado por
su Director para representarle. Además de la Presidenta y los
Vicepresidentes del CIIC, tomó parte en la misma un grupo de expertos
que representaban de forma equitativa las diferentes regiones del
mundo. Todos ellos fueron seleccionados en virtud de sus reconocidas
contribuciones científicas en el campo doctrinal de los itinerarios
culturales, relativas tanto a términos conceptuales como operativos. Los resultados de la reunión se
materializaron principalmente en los siguientes aspectos: I- Respecto al artículo C.12 de la Sección II del borrador de revisión de las Directrices de la Convención del Patrimonio Mundial, relativo al “Establecimiento de la Lista del Patrimonio Mundial”: VER ANEXO 1 II-
Por lo que se refiere al Anexo IV, relativo a las
“Directrices sobre la inclusión de tipos específicos de bienes en
la Lista del Patrimonio Mundial”, se recomendó introducir las
siguientes precisiones para ilustrar y enriquecer el texto del
borrador: A) DE CARÁCTER INTRODUCTORIO: “El concepto de “rutas” o itinerarios culturales fue
discutido primeramente
en la reunión de expertos sobre “Las Rutas como Parte de nuestro
Patrimonio Cultural” (Madrid, España, Noviembre 1994) y
finalmente definido en la segunda reunión de expertos (Madrid, España,
Mayo 2003) sobre la base del desarrollo doctrinal llevado a cabo por
el Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC)
de ICOMOS (1997-2002)”. B)
DE CARÁCTER SUSTANTIVO: 1) Una definición, útil
para la general comprensión del concepto y hasta ahora inexistente,
de los itinerarios culturales como categoría científica. Tal
definición es la siguiente: Debe entenderse por itinerario cultural: “Toda vía de comunicación terrestre, acuática o
de otro tipo, físicamente determinada y caracterizada por poseer su
propia y específica dinámica y funcionalidad histórica que reúna
las siguientes características: a) ser resultado y reflejo de
movimientos interactivos de personas, así como de intercambios
multidimensionales, continuos y recíprocos de bienes, ideas,
conocimientos y valores dentro de un país o entre varios países y
regiones, a lo largo de considerables períodos de tiempo; b) haber
generado una fecundación múltiple y recíproca de las culturas en el
espacio y en el tiempo que se manifiesta tanto en su patrimonio
tangible como intangible”. 2) Las dos siguientes precisiones abonan el concepto y
resaltan el significado
y funcionalidad de los itinerarios culturales: ·
Teniendo en cuenta la riqueza y variedad tanto de las interrelaciones como
de los bienes culturales que pueden existir dentro de un itinerario
cultural (monumentos, restos arqueológicos, arquitectura vernácula,
patrimonio industrial y tecnológico, obras públicas, paisajes
culturales, medios de transporte y otros exponentes de la aplicación
de conocimientos específicos y habilidades técnicas), los
itinerarios culturales constituyen un instrumento idóneo para
ilustrar el hecho de que la realidad cultural es una evidencia polifacética
que requiere una aproximación multidisciplinar.
Así mismo renuevan las hipótesis científicas y permiten
acrecentar los conocimientos técnicos, artísticos y culturales. ·
Resultado de encuentros pacíficos o controvertidos,
actualmente los itinerarios culturales entrañan una gran variedad de
dimensiones compartidas que trascienden su primitiva función
ofreciendo un cuadro privilegiado para una lectura plural de la
historia, así como una cultura de paz y entendimiento mutuo basados
en la cooperación entre los pueblos. 3) Por lo que se
refiere a las diferentes categorías de los Itinerarios
culturales, se determinaron las siguientes: Los itinerarios
culturales pueden clasificarse en las siguientes categorías: ·
Atendiendo a su dimensión territorial actual:
nacional o internacional. ·
De acuerdo con su dimensión cultural: dentro de una
región cultural determinada o a lo largo de diversas áreas
culturales que compartan un proceso de influencias recíprocas en
la formación o evolución de sus valores culturales. ·
Por su objetivo inicial o aún existente: social,
económico, comercial, administrativo, cultural y espiritual.
Estas características pueden tener una naturaleza compartida dentro
de un contexto multidimensional. ·
Por lo que se refiere a su duración temporal: Los que
ya no se utilizan pero proporcionan una evidencia arqueológica
del pasado, o los que siguen siendo utilizados y que, por su
genuina naturaleza, se han desarrollado y continuarán desarrollándose
bajo las influencias de intercambios socioeconómicos,
administrativos, espirituales y culturales. ·
En cuanto a su marco histórico-geográfico: terrestres,
acuáticos, mixtos o de otra naturaleza física. 4)
En lo relativo al término “Itinerarios patrimoniales”
utilizado en el borrador de revisión de las Directrices, se indicó
la conveniencia de sustituirlo por el de “Itinerarios Culturales”. 5)
Respecto a la “Inclusión de Itinerarios Culturales en la Lista
del Patrimonio Mundial”, se propuso lo siguiente: -
La
identificación de un itinerario cultural debe basarse
necesariamente en un conjunto de evidencias y elementos tangibles,
testimonio del significado del itinerario propiamente dicho. El
itinerario se determinará teniendo
también en cuenta su contexto natural, su configuración
estructural ya sea esta lineal, en forma de cinturón, cruciforme
o en red, y su dimensión simbólica y espiritual, la cual
contribuirá a identificar y explicar su significado. -
La
prueba de autenticidad y la valoración de las condiciones de integridad
deberán aplicarse en cada caso (región, país, etc.) a los
aspectos materiales, así como al significado histórico y mensaje del
itinerario cultural, y a los elementos espirituales que lo definen.
Su importancia en
cuanto a su duración y el uso de cada sección serán tenidos en
cuenta, al igual que las legítimas aspiraciones de desarrollo de
las poblaciones involucradas. -
Aunque
algunos tramos materiales del itinerario
cultural no parezcan
claramente conservados, la existencia y el valor del mismo en su
conjunto puede ser evidente a través de los aspectos inmateriales
existentes. -
La
protección, conservación / preservación y promoción de un
itinerario cultural requiere tanto de la conciencia social como
de la participación de los habitantes de las áreas
concernidas, y del establecimiento de instrumentos adaptados a la protección
contra todo tipo de riesgos, especialmente contra los efectos
negativos del turismo, así como de un adecuado desarrollo de políticas
de aprovechamiento del suelo que, en armonía con los planes
nacionales, regionales o internacionales, se encaminen hacia un
desarrollo sostenible. -
Con
vistas a la identificación y evaluación, podrán tenerse en cuenta
las siguientes características: · Expresiones de procesos dinámicos sociales, económicos, comerciales, administrativos, culturales y espirituales que sean resultado de intercambios entre áreas relacionadas entre sí; · Características distintivas y compartidas de áreas conectadas por lazos históricos y culturales; · Manifestaciones de movilidad y relaciones entre pueblos o grupos étnicos de diferentes culturas; · Rasgos culturales específicos enraizados en la vida tradicional de diferentes comunidades; · Bienes culturales relacionados con prácticas culturales tales como ceremonias, festivales y celebraciones religiosas representativas de valores compartidos entre diferentes comunidades dentro de una o diversas áreas culturales e históricas; · Bienes culturales relacionados con el sentido y funcionalidad del propio itinerario. 6)
El Comité de Patrimonio Mundial, en el marco de la Estrategia Global
para una Lista equilibrada, representativa y creíble del Patrimonio
Mundial, ha recurrido a una serie de reuniones regionales y temáticas
de expertos en diferentes tipos de bienes con el fin de orientar a los
Estados en la preparación de candidaturas. Puesto que los informes
emitidos se hallan publicados en el correspondiente sitio web de dicho
Centro, se recomendó incluir la información insertada en el sitio
web del CIIC (www.icomos-ciic.org) que contiene las conclusiones
elaboradas en sus reuniones de expertos y la relativa a sus
publicaciones, estudios y proyectos. De igual forma, se recomendó añadir las referencias concretas a la información científica de cada encuentro del CIIC a la lista de los estudios comparativos y temáticos elaborados por los Organismos Consultivos para cumplir sus cometidos respecto a la evaluación de candidaturas:Intercontinental
Cultural Crossroads; Cultural Routes, Legislation and Cultural Tourism
(1998) http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm The
wine and the vine routes in the Mediterranean Cultural Heritage
(1999); http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm Hispano-Portuguese
Bastioned Fortifications Across Five Continents (1999) http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm Methodology,
Definitions and operative Aspects of Cultural Itineraries(1st
part). (1999) http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm Methodology,
Definitions and operative Aspects of Cultural Itineraries” (2nd
part)
(1999) http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm 1.
Intangible Heritage and Cultural Routes in a Universal Context; 2.
Steps towards making a Pre inventory of Cultural Routes: a) Strategies
and Teams; b) Projects and Contents (2001) http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm The
conceptual and substantive independence of Cultural Routes in relation
to Cultural Landscapes (2002) http://www.icomos-ciic.org/INDEX_esp.htm
María Rosa Suarez-Inclán Ducassi es Presidenta del CIIC de ICOMOS Presidenta del Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC) de ICOMOS
(Ponencia presentada el 15 de diciembre del 2003 en el "Encuentro Internacional sobre: La Representatividad en la Lista del Patrimonio Mundial. El Patrimonio Cultural y Natural de Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá", celebrado en Querétaro, México, del 12 al 16 de Diciembre del año 2003)
ANEXO
1. Texto original en inglés con los cambios propuestos al 3er
borrador del texto revisado de las Directrices para la Aplicación de
la Convención del PM. de 1972 y al Anexo IV, relativo a las
“Directrices sobre la inclusión de tipos específicos de bienes en
la Lista del Patrimonio Mundial”
[1]
“The
Iberian Peninsula and Cultural Routes of the Mediterranean :
commerce and civilisation; an intercontinental scope” (Alicante.
Spain. 16-19 Nov. 1997) International
Symposium on “Intercontinental Cultural Crossroads; Cultural
Itineraries, Legislation and Cultural Tourism”. (Tenerife, Spain.
5-8 Sept. 1998) “The
wine and the vine routes in the Mediterranean Cultural Heritage”.
(La
Rioja, Spain. 17-19
May 1999)
International Congress on “Hispano-Portuguese Bastioned
Fortifications Across Five Continents”. (Ibiza, Soain. 18-20 May
1999)
Seminar on “Methodology, Definitions and operative
Aspects of Cultural Itineraries”(1st part: Ibiza,
Spain. 21-22 May 1999)
Seminar on “Methodology,
Definitions and operative Aspects of Cultural Itineraries” (2nd
part: Mexico City and Guanajuato, Mexico. Oct. 1999)
International Seminar on: “1. Intangible Heritage and
Cultural Routes in a Universal Context; 2. Steps towards making a
Pre inventory of Cultural Routes: a) Strategies and Teams; b)
Projects and Contents”. (Navarra, Spain, 20-24 June 2001)
Scientific meeting on “Conceptual and substantive
independence of Cultural Routes in relation to Cultural Landscapes”.
This meeting was held on 4 December 2002 during the ICOMOS 13th
General Assembly in Madrid, Spain. A recommendation was
adopted and submitted to the General Assembly at its plenary
session held in the morning of December 5th.
Scientific workshop on conceptual and operational aspects
with the participation of officers
of the CIIC and some oustanding specialists, as well as
representatives of the UNESCO (Madrid, Spain. 29-30 May 2003).
Presentation for discussion of a document entitled
“Preliminary ideas for the
drafting of an international charter on cultural routes”
(Meeting of the CIIC members. Victoria Falls, Zimbabwe. 29 &
30 December 2003)
[2] Respecto al artículo C.12 de la Sección II del borrador de revisión de las Directrices de la Convención del Patrimonio Mundial, relativo al “Establecimiento de la Lista del Patrimonio Mundial” (que se refiere a paisajes culturales, ciudades históricas y otros bienes), la delegación oficial de México señaló que determinados bienes de importancia, como los itinerarios culturales, deberían ser incluidos. Por lo que se refiere al Anexo IV, relativo a las “Directrices sobre la inclusión de tipos específicos de bienes en la Lista del Patrimonio Mundial”, la delegación mexicana opinó que era necesario que el texto fuese más explícito en cuanto a las diferentes categorías de bienes culturales.
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