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Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico(26
de septiembre de 1975) [1] El
Consejo de Ministros; Considerando
que la finalidad del Consejo de Europa es realizar una unión más estrecha
entre sus miembros, con el fin de salvaguardar y promover claramente
los ideales y los principios que son su patrimonio común; Considerando
que los miembros del Consejo de Europa, que han participado en la Reconociendo
que el patrimonio arquitectónico europeo, expresión irremplazable de
la riqueza y diversidad de la cultura europea, es herencia común de
todos los pueblos y que, por tanto, su conservación recaba la
solidaridad efectiva de los Estados Europeos; Considerando
que la conservación del patrimonio arquitectónico depende en gran Vista
la recomendación de la Conferencia de Ministros europeos responsables
del Reafirma
su voluntad de
promover una política europea común y una acción Adopta
y proclama los
principios de la presente Carta, preparada por el Comité de
Monumentos y Sitios del Consejo de Europa, redactados así: 1.
– El
patrimonio arquitectónico europeo está formado no sólo por nuestros
monumentos más importantes, sino también por los conjuntos que
constituyen nuestras ciudades y nuestros pueblos tradicionales en su
entorno natural o construido. Durante
mucho tiempo sólo se han protegido y restaurado los monumentos más 2.
- La encarnación del pasado en el patrimonio arquitectónico
constituye un entorno indispensable para el equilibrio y expansión
del hombre. Los
hombres de nuestro tiempo, en presencia de una civilización que
cambia de rostro y cuyos peligros son tan palpables como sus éxitos,
sienten intuitivamente el valor de este patrimonio. Es una parte
esencial de la memoria de los hombres de hoy y es preciso que sea
transmitida a las generaciones futuras en su auténtica riqueza y en
su diversidad; la humanidad quedaría privada de una parte de la
conciencia de su propia duración. 3.
El patrimonio arquitectónico es
un capital espiritual, cultural, económico y social con valores
irremplazables. Cada
generación da una interpretación diferente del pasado y extrae de él
ideas nuevas. Cualquier disminución de este capital es tanto más un
empobrecimiento por cuanto la pérdida de los valores acumulados no
puede ser compensada ni siquiera por creaciones de alta calidad. Además,
la necesidad de ahorrar recursos se impone en nuestra sociedad. Lejos
de ser un lujo para la colectividad, la utilización de este
patrimonio es una fuente de economía 4.
La estructura de los conjuntos
históricos favorece el equilibrio de las sociedades. Estos
conjuntos constituyen, en efecto, el medio apropiado para el
desarrollo de un amplio
abanico de actividades. En el pasado ellos han evitado, generalmente,
la segregación de las clases sociales. De nuevo pueden facilitar un
buen reparto de las funciones y la integración más amplia de las
poblaciones. 5.
El patrimonio arquitectónico tiene un valor educativo
determinante. Ofrece
una materia privilegiada de explicaciones y comparaciones del sentido
de las formas y
multitud de ejemplos de su utilización. En consecuencia, la imagen y
el contacto directo cobran de nuevo una importancia decisiva en la
formación de los hombres. Interesa, pues, conservar vivos los
testimonios de todas las épocas y de todas las experiencias. Estos
testimonios no tienen la seguridad de sobrevivir a no ser que la
necesidad de su protección sea comprendida por el mayor número
posible y en especial por las jóvenes generaciones que serán las
responsables el día de mañana. 6.
El patrimonio está en peligro. Está
amenazado por la ignorancia, por la vetustez, por la degradación bajo
todas sus formas, por el abandono. Determinado tipo de urbanismo
favorece su destrucción cuando las autoridades son exageradamente
sensibles a las pasiones económicas y a las exigencias de la
circulación. La tecnología contemporánea, mal aplicada, arruina las
estructuras antiguas. Las
restauraciones abusivas son nefastas. Finalmente, y sobre todo, la
especulación territorial
e inmobiliaria saca partido de todo y aniquila los mejores planes. 7.
La conservación integrada aleja
estas amenazas. La
conservación integrada es el resultado de la acción conjunta
de las técnicas de la restauración
e investigación de las funciones apropiadas. La evolución histórica
ha conducido a los centros degradados de las ciudades, y en ocasiones
a los pueblos abandonados, a convertirse en reservas de alojamientos
baratos. Su restauración debe ser llevada a cabo con un espíritu de
justicia social y no debe ir acompañada del éxodo de todos los
habitantes de condición social modesta. Así la conservación
integrada debe constituir uno de los pasos previos de las
planificaciones urbanas y regionales. Conviene
resaltar que esta conservación integrada no excluye la arquitectura 8.
La conservación integrada exige la puesta en marcha de medios jurídicos,
administrativos, financieros y técnicos. Modos
jurídicos La
conservación integrada debe utilizar todas las leyes y reglamentos
existentes que puedan contribuir a la salvaguardia y protección del
patrimonio cualquiera sea su origen. Cuando estas disposiciones no
permitan alcanzar el fin buscado, conviene completarlas y crear los
instrumentos jurídicos indispensables en los ámbitos nacional,
regional y local. Modos
administrativos La
aplicación de una política de estas características exige la
utilización de Modos
financieros El
mantenimiento y restauración de los elementos del patrimonio
arquitectónico Medios
técnicos. Los
arquitectos, los técnicos de todo tipo, las empresas especializadas,
los artesanos cualificados susceptibles de conducir a buen término
las restauraciones, constituyen un número insuficiente. Interesa
desarrollar la formación y el empleo de cuadros y de mano de obra,
invitar a las industrias de la construcción a adaptarse a estas
necesidades y favorecer el desarrollo de un artesanado amenazado de
desaparición. 9.
La colaboración de todos es
indispensable para el éxito de la conservación integrada. Aunque
el patrimonio arquitectónico sea propiedad de todos, cada una de sus
partes está a merced de cada uno de nosotros. Por otra parte, cada
generación no dispone del patrimonio más que a título vitalicio. Es
responsable de su transmisión a las generaciones futuras. La
información del público debe ser tanto más desarrollada cuanto que
los ciudadanos tienen el derecho a participar en las decisiones
concernientes a su marco de vida. 10.
El patrimonio es el bien común
de nuestro continente. Todos
los problemas de conservación son comunes a toda Europa y deben ser
tratados de manera coordinada. Corresponde al Consejo de Europa
asegurar la coherencia de la política de sus Estados miembros y
promover su solidaridad. FUENTE: http://www.cultura.mecd.es/patrimonio
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